sábado, 15 de julio de 2017

Es el viento, que afuera se construye a sí mismo
y se esgrime y renueva  como una Luna perla.
Ha venido y me dice que no tarda la lluvia.
Lloverá tardíamente, una fina cortina
sobre este gesto brusco del cemento dormido.

Dentro del viento vas. Te perdono la ausencia
porque mostraste el ala que te hiriera la pena.
Quejumbroso hoy he estado, y más triste me quedo
pero no he de llorar cuando me duerma.
Esta ingenua pureza de tu mano extendida
no merece que el agua venga con amargura.

Es el viento, que espera se termine el camino
que te lleva consigo más allá de mi hora.
Y luego dejará que el invierno recupere su nido.

No he querido mostrarte que tu herida pregunta 
a mis calmosas horas letanías sin respuestas. 
Desvelado estaré cuando llegue la lluvia. 


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