viernes, 2 de junio de 2017

Toma tu corazón sin alimento
y ocúltalo en el borde de la tierra
donde no pueda nadie hallar tu huella
descubriendo tu sed y tu miseria.

Toma tu uña ufana de avaricia
para arrojarla en un volcán ardido
y no perdure nadie de tu especie,
y no se oculte el sol bajo tu eclipse.

Absuélvelos, justicia para otros,
de estar bordeando la dicha a convertirla
en penuria y esfuerzo magro en fruto
o en estadía sin ventura. Líbranos
de contemplar tu ingenio derramando
su ponzoña en la tierra.

No inventes la tortura ni la cumplas,
y llévate tu paso hasta el olvido.
Que ni la sombra soporte tu quebranto,
y hasta el olvido te ahuyente con espanto.

Que te olvide tu madre, tus hermanos,
te desconozcan los hijos de la tierra.
Aun los más bondadosos te desprecien,
sin temor y sin llanto, sin miseria.

Ni tan siquiera el Diablo pueda verte
al rostro sin caerse de vergüenza.


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