miércoles, 14 de junio de 2017

"Te proclamo
camino."

Oda a la edad, (Pablo Neruda)

Yo te nombro esperanza renacida, 
laurel y olivo y retoño de alce, 
cachorro de la Luna, 
sucesor del sediento en los caminos. 
Yo te anuncio en la puerta de las ciudades
sin lamento y sin grito 
y sin afán ni desespero, 
porque nombro tu rostro 
escalera, farol, penumbra, cueva.
Calavera y destino. 
Más total y más nimio que una flor encinta. 

Cifro la eternidad en tu destino 
y te encomiendo el gesto, la palabra, los signos. 
Toda generación que venga a de ser buena
para la tierra si de tu sangre viene
sobre la faz ausente del invierno
o en la desolación de los calores.

Entonces no te pierdas en la tierra
porque ella dependerá de ti
y gritará tu nombre en sus caminos,
y empujará tu paso hacia sus vientres
para que salves y restituyas
lo eterno y lo fugaz de una semilla.

Yo te nombro farol en la penumbra,
escalera en los valles, cueva
como un grito abierto en la montaña.
Más total y más nimio que una flor encinta.
Protector de la paz donde florece
aún la tierra que cubre al armadillo.

Y si te pesa mucho la ambición ajena,
o si la humanidad ya no te escucha,
guarda dentro de un frasco a las hormigas,
siembra el arbitrario número de brotes
que del último clavel todavía broten.
Ha de pesar al viento más esta pérdida
que aquellas decepciones.


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