miércoles, 17 de febrero de 2016

¿Dónde duerme el dragón cuando la lluvia
viene apagando el fuego con su brillo
de las gotas sobre sus curvos cuernos?

Ha de buscar una cueva profunda 
para poner sus garras al resguardo
sin que los caballeros lo atormenten.

Pobre dragón, tan duro como el cuero.
Quiso volar por sobre la tormenta
y los beatos al verlo le temieron.

Vino San Jorge a matarle sus vástagos.
Vino con hierro a bendecir la tierra
apenas con la negra sangre de la bestia.

Siempre la fe reclama sacrificios
y la maldad le ha encendido el fuego.
Nadie ha leído, al dragón, evangelios.

Pobre dragón, tan solo en su condena.
Pobre dragón, tan solo en el infierno.


Escarabajo negro; como un acorazado
y gordo caballero aún con brillos,
mas ya solo recuerdos.

Si a San Jorge enfrentases, aquel depondría armas.
Tanta es la gloria que existe en tu miseria.

Oscuro y duro, como la tristeza,
dime a que sol empujas en esta madrugada.

Corre a donde no llegue la matanza.
Entre las hojas esconde tu rostro peregrino.
Yo haré de tí un sueño de verano
que te recuerde como una maravilla
a ti, la más paciente de todas las criaturas.


martes, 16 de febrero de 2016

Barba de viejo, como una cortina
ya seca y recortada por la lluvia.

¿Acaso un viejo pasó de madrugada
y la morera se despertó asustada
para tirar feroz con dedos recios?
Ahora le cuelga de los anillos una barba ajena.

Barba de viejo, como una tristeza.
Ni las arañas te habitan la pena.

Pero que bella barba.
Cuando sea viejo me crecerá una barba
como una oveja.
Como pelambre gris del viento.

¿De quién será esa barba entonces?
Se le cayó a Dios, desde las nubes,
por tropezar corriendo en la tormenta.
Huele a la tierra opaca y al cemento
cuando se quiebra entre las raíces.
Tiene ese olor a soledad y tiempo.

Tal vez solo emanó de la paciencia,
creciendo en las rendijas del otoño
y en la llovizna encontró sustancia.

¿Por qué arraigó aquí, donde no crecen
nada más que los árboles severos?
Encarnación de San Simón me pareciera.