lunes, 27 de abril de 2015

"Habrá que inventarse una guarida,
no quiero timón en la deriva.
Cada cual que tome sus medidas.
Hay esperanza en la deriva."

La deriva - Vetusta Morla

No somos más que barcos con el timón cansado,
con el lastre quedamos hechos islas.
Pero cantamos y damos pasos,
y aún podemos encontrar a las hormigas
pese a haber cubierto con cemento
los carriles secretos a sus nidos.

En este desencanto que arrastramos 
y adornamos como caracoles borrachos
artistas y bohemios de nuestro despeinado
pero sincero error y nuestra pena 
que nos consume lentas horas.
En este desencanto vamos yendo,
hacia la Arcadia, hacia la luz 
de la ciudad antigua que prometen
nuestros más viejos dioses y profetas.

Somos nomás los barcos de la pena
anclados en el circulo tan gris de la pereza 
al que nunca nos llega la tormenta.


Hoy lloraremos. Mañana el sol dirá que ya sabia
de la crueldad que siempre tiene el ala del invierno.
Es larga y despejada esta noche infrecuente.
No tiene las estrellas y apenas hace frío.
Somos felices, soy, testigos de la tristeza universal
que nos revela, se revela y acompaña
nuestra versión casera y cotidiana.


Aquel libro cargaba con la historia
de la tierra salvaje desgranada
sobre el viento en polvareda ardida;
donde una cruz, violenta hasta en el trazo,
entreveía el paso cansino del caballo.
Aquel libro era viejo ya en las hojas,
y en las historias que guardaba
como una lagartija que no muestra
la cola por miedo que la pierda.

Había un hombre moreno que era bueno
y había un hombre moreno que era malo.
Y una india, que desgraciada, sangra
como si se le fuese a la tierra la vida por las aguas.
Había un caballo oscuro que remontaba sombras
y un cuchillo, certero para alma.
La mujer eligió al cantor y el gaucho al monte.
Se le volaron al ternero los ojos en los cuervos.
José del Carmen Nieto lo nombraron,
apenas somos los que aun lo nombran.


Un día moriré, solo y terrible,
¿sera de noche acaso que suceda?
¿O moriré de día, para que todos vean
cuando abandone todo y me duerma?
Un día moriré, de mi depende
callarme la protesta y esperar que acontezca.
Ya todo lo demás pudo haber sido
ordenado y dictado en almanaques.

Horrible es esta espera.


La puerta se nos abrió con un chirrido extraño
que no era de bisagra ni de falleba vieja
y que Diego lo supo antes de verlo.
Mónica nos miro con asombro y se rió
y le cerro la puerta al que nadie había visto
pero que ya sabíamos que no podía faltar
Y Diego le dijo a Coco que dejara
de interrumpir ensayos y de asustar personas.

Por que Coco es así, ahora que es fantasma.
Antes fue profesor y era un señor
con un traje común que cuando hablaba
decía con palabras y en el silencio cantaba.
Pero hace un año que el Coco se murió
y hace un año que las luces se apagan
y tras las bambalinas alguien anda
y hoy abrió la puerta con descaro.

Diego, que apenas ve, lo dijo serio:
es Coco. Interrumpe el ensayo
para poder contarnos con vozarrón
y ojos asombrados la temeridad del arte
con el que sobrevivió aquellas tempestades.


lunes, 20 de abril de 2015

No me dejen que mire el sol a contramano
porque después me quedan desazones
y digo sin pensar las sinrazones
que marcan horas tristes.
Díganme que la verdad no está tan contenida
en pocos libros, que solo una vida
no puede abarcar toda la vida.


Ha venido la lluvia, era esperable.
Pero ha sido hermosa y eso es inusual.
Tal vez fue por que cayó sobre la avenida
y nos dejo mojados y mejores.

Es hermosa la noche, no digo nada más.
De hecho, no digo nada.
Es vanidad hablar demás cuando la lluvia
nos toca divertida por que tu voz
repica igual que ella.

Esta noche la lluvia no es tan triste
ni cubre la ciudad ni se ha hecho viento.
Llovió sobre tu piel, fue suficiente
para que el sol mañana nos sea bello.


viernes, 17 de abril de 2015

Ya está, han transcurrido
días interminables y noches miserables
desde la hora exacta a los relojes
crueles que dijeron ya fue tan suficiente.
No necesitan estos seres raros
dar otro paso en falso.
Cortemoles tendones, ya han de caer.
Son pobres, mírenlos,
cuanta miseria exhiben.
Cuanta crueldad inútil,
confusas sos sus obras,
no dicen ni se callan, hablan.

Crueles son ustedes, enanos puñaleros.
¿Se piensan que no escucho cuando afilan,
solapados titanes de engranajes,
sus agudas agujas aguzadas?
He visto la malicia que derraman
en la tarde cansina cuando el viento
los ayuda, cómplice y honesto,
a humedecer la ciudad con el tiempo.

Devorennos a todos, se les nota
el ansia por tenernos hechos hierro
en esos hilos tensos que componen
su geografía estricta y nada errónea.

Reírse de nosotros es su oficio.
Son verdugos, para eso los hicimos.


martes, 14 de abril de 2015


Este siglo se está haciendo de promesas
que no parecen muchas que se cumplan
y va creciendo sobre la tormenta.
Este siglo se come al siglo XX
y nos escupe los huesos en la historia,
nos deja lápidas y nos roba las glorias.

¿Como asistir impunemente a la derrota?
¿Como perder tan en silencio a los poetas
y a los sobrevivientes que nos quedan?

Este siglo, comienza en la matanza del recuerdo.
Nos llora y nos castra para sucedernos
como si el dios nunca acabara de rendirse,
que nos repite cada año el viejo augurio
de la derrota final de las victorias.

¿Como reír cuando nos van quitando las auroras?
Estaban viejas y les llegó la hora.
Somos mortales, lo sabemos, lo sentimos.
Pero a ninguno de los nuestros nos agrada
que así nomas, en plena madrugada
cual dictador de circo mal habido,
vayan cortándonos como cenizas nuestras alas.

Déjenlos un tiempo más, nos enseñaron
que el día vale por sí la vida entera.
Eran mejores cuando estaban con nosotros.
Si los mataran, solo vendría la pena.

Matarlos, levantaremos su memoria
como esas viejas nubes de recelo
con que cuidamos los altares que sabemos,
nunca serán de nuevo en todo su esplendor
pero no perderán los libros sus palabras.
En esta hora amarga su nombre se ha hecho eco.

No los mataron nuestros mejores dictadores,
sobrevivieron los campos de la quema,
estaban viejos y achacosos pero vivos.
Solo nos olvidamos del Destino.

Pero gracias, por venir a recordarnos
que a cada quien valiente que se esfuma
tenemos que erigirle una palabra
que lo recordará cuando seamos
todos palabras muertas, pero vivas.


lunes, 13 de abril de 2015

"Y yo no tengo estrella que seguir."

A donde voy sin ti
Francisco

Se hablar y mentir, correr y cansarme, dormir y tardar.
Soy experto en callar y en decir y en cantar,
siempre tengo palabras para cada ocasión.
Pero guardo silencio cuando vuela un gorrión,
cuando un grillo anuncia la frescura y la paz.
Estoy hecho de torres de palabras y frases
que algunos ya me han dicho para otra ocasión.
Y yo las digo acá, frente a tu cara pálida,
como si todo fuera tan cierto, tan veraz
las mentiras fanáticas que digo 
aunque me pesa la sinceridad
con que tus ojos pardos no me dejan mentir.
Estoy hecho de plumas mal pesadas,
de balanzas mal desbalanceadas,
tengo un monstruo que es mitad cangrejo
y me sirve de escusa para cada ocasión. 
Soy honesto, no temo a la promesa
pero nunca la he hecho a mi entera sorpresa.
Por eso soy ladrón de bicicleta 
que pierde en este juego de perderme.
No es justo el laberinto de quererte,
el folleto no anunciaba tantos puentes
y cada esquina ha sido hecha cuadrado.
Me duelen las rodillas de tanto trepar muros
como si fuese fácil ser atleta,
pero me duele mas este sueño hecho verano
que no se acaba nunca en los encantos
y que se te me alargas hasta borrar otoños
y obligarme a correr bajo tu sombra
y por sobre tus pasos.
Voy a dormir, mañana no me esperes.
Tarde despierto cuando el día impacienta,
soy lento en la entrevista que nos espera,
pero más lento soy si no me/te apuras.


Quisiera ser, si no pudiera ser
después de muerto y cenizas que mezcla el viento hereje
otro nenito estúpido cruel tan tierno,
una sandía a la que el sol le raja la paciencia
y exhibe su barriga de madre prometida
a la voracidad de las gallinas
pero también a la hermana promesa de la tierra.

Que quiero ser gorrión, para saber
la improbabilidad con la que se enfrentan al viento
y sobreviven estrechos y tan miseros a todo el duro invierno.
Para tener las alas y visitar altísimas cumbreras
adentro de la nube blanca y cielo.

Dejadme ser el gato del tejado
enamorado de todas las penumbras furtivas
y que duerma cubierto de misterio
tan solo a salvo del fuego que condena
mi bigote feraz hecho melindres.

Áspero en la tardanza y reverente,
rosal desmadejado y solitario.
Voluntarioso espíritu silvestre
tan dado a la pasión menuda
de la flor esperada por ninguno.
He de ser el mes de la demora
en que el rosal de la valla cansina
se resignaba a florecer huraño
como una obligación de la oficina.


domingo, 12 de abril de 2015

En realidad, no importa que no vengas.
Triste sería que no coincida tu gesto con mi idea
y tenga que borrar los garabatos.
En esta inseguridad donde tu perfección florece,
no vale tu llegada si está errada
y son tus manos bellas, pero muertas.
Por que estarían rotos los juguetes
y solo se reirían los relojes.


Al fin la lluvia a regresado a casa.
Se fue, quizá, hasta las costas doradas
del Brasil donde el mar transforma ninfas
desde la soledad y la belleza tontas.
Viajó hasta los surcos de la tierra
donde las boas se despliegan
tan voluptuosas como las mulatas,
tan hechas de la fuerza de los árboles;
y dadas para el río que solo las arrastra
hacia ese mar que no conocen
y al que, de todos modos, nunca llegan.

Pero esta noche la lluvia ha vuelto 
y trae consigo la tristeza necesaria
para el Otoño y las torres que inaugura.
¿A donde habrá volado la gota?
Esta que ha vuelto a casa
para dejarnos bellos, brillantes y sinceros.

¿Qué clase de ternura es esta que nos trae?
La que cubre los techos y la ciudad nocturna
con una infinidad que nos redime 
de los caballos muertos, de los perros enfermos.

Esta noche la lluvia nos redime
de la maldad estúpida y certera
que nunca erró los golpes de la pena.
Volvemos a ser tristes y cemento.
Azul y garabatos, de barros pero honestos.

Por esta nueva noche de ternura,
perdónennos los hombres tan crueles los abrazos.


"I want to know, have you ever seen the rain?
I want to know, have you ever seen the rain
comin´down on a sunny day?"

Have you ever seen the rain?
Creedence Clearwater Revival

Un día voy a preguntarte lo que nunca me dije
porque nunca tuvimos los días necesarios.
De verdad me gustaría saber
a donde vas cuando me quedo solo
y murmuro a mis colecciones de rincones.
¿Existe un camino que no separe tanto
mi terquedad de tu ignorancia estúpida y hermosa?

De verdad me gustaría saber a donde vas tan lejos 
que nunca nos hemos encontrado en las esquinas
y siempre voy yo solo y vas acompañando sombras
donde no queda espacio para mi penumbra.

Siempre dicen los grillos que estas al otro lado
de mi ciudad confusa 
pero nunca me dicen donde vas cuando llueve
y en todas las veredas la lluvia me festeja
aunque no se lo pida y me moja y me deja.

De verdad estas lejos, pero quiero saber
donde vas cuando llueve,
cuando al sol no le importa,
cuando todas las nubes podrían ser hermosas
si supiera encontrarte en la ciudad.


lunes, 6 de abril de 2015

El buen judío tan buenamente muerto
quizá nunca me imaginó sentado
en este universo donde el y yo somos
este pársec que nos separa.
Pero llevo su barba y aserrín
como mejor se puede cargar tanta memoria.
O sea, no lo sé y nunca lo completo.
El nombre de las cosas es apenas poco más
que el olvido de casi todos sus secretos.

Pero voy, como si ayer no fuese
esa estatua rizada y florecida
que es la mas callada de todas.

El justo buen judío que no se sabe nada
mas que tallar los muebles
mientras un dios relame la taza que le ofrecen.
El justo buen judío que tuvo manos santas
y no se imaginaba los retablos salvados
por esas mismas manos afloradas
que fueron elegidas para la luz y el rito
aunque no las supiera, aunque se lo callara.

Quizá dijo palabras que olvidaron
los que nunca lo vieron detrás de la promesa.
Esta perdido y nada lo recuerda
mas que esta palabra terca.


Esta noche es la primera de muchas.
El Otoño nos alcanzó las horas otra vez,
cuando ningún reloj se lo esperaba
y todos dormían sin saber de la lluvia.

No estaba escrito en ningún almanaque
que esta noche cualquiera nos llegaría el Otoño
para romper la rabia con la monotonía
de esta agua temprana.

Nadie nos dijo nada,
y por eso hoy, cuando llueve,
el Otoño es el único que pasea por las calles.


¿Me das tu corazón?
Yo tengo llaves
que guardan los rincones que proscribo.
Y tengo viejas cajas donde mueren
los momentos estúpidos y alegres.
¿Me das tu mano sola y alborada?
Tengo los dedos fríos en verano
y esta tristeza hoy me conquistó los huesos.
Vamos a la penumbra,
hay un rincón
donde no llegan ellos, los molestos.
En este laberinto de pasillos
bajo la enredadera nunca llegan.
Son vanos, pobrecitos, aburridos.
Ellos no alcanzan a medir estas distancias
que solo yo percibo y me atragantan.


sábado, 4 de abril de 2015

Mi vanidad que crece con la lluvia
y estas tristes historias de mundos destruidos
por niños héroes de ojos platinados.
Este sábado gris de la derrota
se vuelve dorado en el aire tangible
y en un lugar de la memoria
el niño de las nubes se ha vuelto alado.

Mi vanidad de ratón enjaulado
que ama los barrotes por que llora
contra ellos hasta perder la cola
en el gato cruel de la caída noche.

Son hermosos estos días de muerte y de calvario,
con las nubes doradas desteñidas
gracias a toda la lluvia que ya llevamos encima.

Santo ha de ser este día inmutable.
No ha dejado espacio a lo mundano
y afuera de mi caja las nubes son doradas,
son rojas en un lugar que todos ignoramos
pues nadie en la ciudad está mirando el cielo.
Si supieran los seres de este cemento muerto
que afuera de su mundo una esperanza ha muerto.
Si supieran que Dios puede llorar el día,
después de tanta furia.

Pero tal vez no saben que hoy, por estas horas,
cuando nadie entiende la soledad del aire,
estamos todos muertos y somos un milagro
solo por un momento.