domingo, 16 de noviembre de 2014

Es de noche y te vas a tu casa,
la ciudad te engulle y te disuelve
en la oscuridad de sus veredas
dejándome ausente por un rato
en tu perfume abandonado
bajo la arboleda.

Es de noche, ¿verdad?
Si, es de noche.
Ya cantaron los grillos de la madrugada
y este verano que es invierno
atardece temprano.


El río Paraná tiene alma de anaconda,
se atraganta la garganta con el agua,
tira el golpe de la cola hacia el viejo Paraguay.
Guarda a Corrientes en el borde del enorme corpachón

Si lo vieran cuando cruza bajo el puente,
mueve el arco con el lomo, va quitandole orillas.

Tiene el viejo Paraná alma de víbora,
acordonada y fuerte, dormida al sol.
Encierra un alma guaraní de arco quieto y flecha tensa,
que puede desbordar en un bramido como de tigre herido.


lunes, 3 de noviembre de 2014

No dejes que tus dedos se olviden del piano.
Ese mínimo encanto que se encierra en tu puño.
Porque yo se que has sido, si no de vocación tal vez de oficio,
músico, practicante, aprendiz de sonido.
Y tus dedos delgados se quiebran cuando hablas.
Tal vez aún recuerden las teclas cuando duermen.

Pero se te olvida que vas, cuando la música,
perdiéndote en el viento y el vibrar.
Y el puño se te duerme en el olvido.