martes, 29 de abril de 2014

De Tiresias me queda la ceguera,
pero no encuentro el sol entre la niebla.
Como Ulises, contemplo el mar bravío
y la esperanza azul de las gaviotas,
aunque ignoro el horizonte exacto hacia donde otear Ítaca.
Tengo de Sísifo la roca entre mis manos
y de Quirón, tal vez, la muerte inutil.
De Sansón, aquella fuerza última;
y de Hercules, la prueba y la tristeza.

miércoles, 16 de abril de 2014

Temo a la oscuridad, temo al silencio.
Temo a las sombras huecas de las calaveras.
Temo al agua que escapa a nuestras manos
y al eléctrico azul de las tormentas.

Tengo miedos que crecen
como hongos antiguos en la sangre.
Heredero del hombre, soy temor
que a costa de sí mismo sobrevive.

Temo a los ojos ausentes de los gatos,
y a la frialdad crujiente de la araña.
Construyo mis temores de cosas cotidianas.
En cada esquina encuentro a la muerte.
Y soy, de cada esquina, vigilante.

sábado, 12 de abril de 2014

No habléis de mi cuando ya me haya ido.
No servirá de nada entonces la memoria.

Las personas olvidan demasiado temprano
y resguardan los muertos en grisáceos cuadros
donde pueden ser tristes y adorados.

Perdonan al ausente, justifican sus duelos,
elaboran mentiras con restos de verdades.
Descubren las virtudes que poco se notaron.

Como el retrato que pierde sus colores,
fenecen inocentes las palmas y las flores.

El duelo se convierte en un olvido gris,
como un largo otoño que solo se termina
cuando mueren las hojas que lo compusieron.
Entonces se diluye en la memoria
el rostro, las palabras, las mínimas acciones
de los que ya no están y a los que no recuerdan.


jueves, 10 de abril de 2014


"...Y que un ratón es milagro suficiente..."
Walt Whitman    

Ay, estos poetas míos
que dicen que les duele..

Yo no entiendo,
no se bien, ¿que es lo que duele?
¡Afuera el día es azul!..
Y hay caracoles..
Y los arboles crecen.

Me visitan los grillos
y duermen en la escalera.
Dios cruza cada tarde bajo mi balcón,
camino a la oficina,
y camina mirándose las huellas de colores.
Son miles los gorriones
de esta ciudad cualquiera.

El amor.. Son papeles..
La vida.. La saben solamente las hormigas..
Incluso la tristeza se presenta encantadora..
Afuera el día es azul,
y es lo único cierto.

Afuera el día es azul.
El resto son mentiras.

martes, 8 de abril de 2014

Esta noche es azul,
y es algo triste..
Está un poco apolillada en los faroles.
Y hay restos de gatunas ausencias,
de ecos apresurados en los callejones.

Esta noche huele a melancolía.
Y es distinta a otras noches,
que la precedieron o que la heredarán.

Por que esta oscuridad tiene penumbras,
y claros de plateada vigilancia
y heroicos espejos de humedad sobreviviente
al día caluroso y a la gente.

Ay, esta noche azul..
Es mágica en las hojas,
y delito en las voces..

No profanen este silencio,
equilibrado y denso
que pretende imponerse.
Acallen las miradas
ante la sombra audaz del caracol eterno,
que hoy nos ofrece el verso
tallado en las estrellas
de su oscuro reverso.

Dejemos.. Es la noche..
Nos acuna la brisa
y duermen, inocentes,
las orugas..

Seamos pacientes,
es la única noche,
y, quizá,
sea la última..


sábado, 5 de abril de 2014

Espérame, no te vayas sin mi hacia la Luna.
Arrástrame, que tengo pereza de volar
y miedo de quedarme.
Levántame contigo, llévame al viento.

Soy como la abandonada pluma del camino.
Solo vuelo por el soplo del cielo.
Como el ala quebrada, necesito volar,
pero solo no puedo asomarme a la altura.

Espera que te alcance, no te escapes.
Aun no llega mi mano hasta tu mano,
ni mi asombro a tu paso.
Aun persigue mi pasión a tu causa.

No me esperes así, indiferente,
que no puedo volar si no me ayudas.
Elévame, dame la mano.

Arráncame de este arenal de sueños,
que las nubes ya brillan, promisorias.


No han vuelto a crecer los claveles
detrás de los rosales.
Antes, en los mejores días,
erguían bajo el sol y sobre la gramilla
sus severos tallos y sus ásperas hojas.
Y arriba, coronando los racimos,
balanceabance al viento
ofrecidos al sol.

He vuelto al lugar en que antaño crecían
y en el sitio no hay nada que recuerde esos días.

Ahora el cesped se extiendo como alfombra
y el rosal está seco en sus ramas añosas.

Se mecían al viento, esos recios señores.
Eran claros los días y eran bellas las flores.


Pero hoy duermen, polvorientas promesas
en semillas perdidas.