domingo, 30 de marzo de 2014

Es hermosa la lluvia.
Si tenemos el techo que le de disciplina.

Y es hermoso el sonido del metal y del agua,
y la noche que brilla después de las ventanas.

Pero afuera se hielan las patas inocentes
y tiritan discretos los perros, los sin-dueños.

Es hermosa e injusta esta noche de lluvia.
Aquí adentro, en la cama, duerme la gata salva.
Allá afuera quizá se mueran esta noche sus hermanos.

Es terrible esta lluvia. Y es ya triste la noche.

Si tan solo los duendes les dieran una cueva segura..
Ay, que los duendes rescaten al cachorro que llora.
Hace frío, es de noche, es incierta la vida..

Allá afuera hay un perro, no se bien justo donde,
pero se que el can corre mientras llueve en la noche..


Hoy llueve y es noche cerrada.
Y estoy lejos de Ítaca,
perdida o ignorada.
Es noche muy antigua,
como las luces de Santiago,
pero cercana al cielo que tenemos.

Corre sobre el cemento el agua,
mañana sera nuevo el aire
y en la tarde el sol sera rojizo cuando caiga.

Tal vez llueva hasta resignarnos
y apaguemos las luces
y durmamos, ausentes de penumbras,
mientras afuera el agua
construye efímeros océanos de cristal.
Y limpie la ciudad de su tristeza absurda.

Mañana será verde el día mejor
y habrá voces alegres.
Mañana seremos como Adán
y ellas serán Eva,
cuando llovió aquella vez primera
y el barro registró su asombro de museo.


Si la vida es sueño puedo volar entonces,
y cultivar arroz y girasoles en surcos de cemento.
Puedo correr sobre los automóviles,
atravesando el aire con el viento
y fumigar de azul a los aviones
para que no perturben a las nubes o los sueños.

Tengo dedos de plumas para pintar de verde la floresta,
y verde lagartija en las orejas
y cortezas ancianas en las piernas.
Soy ahora el árbol que sostiene el mundo
y luego el topo gris que lo socava.
Vuelo en aliento, polvo de unicornio,
cruzo los charcos en arcoiris monocromos.

Si la vida es sueño llueven rocas negras,
y brillan los colmillos de las fieras
cuando se asoman, penumbras entre piedras.

Una linea de peces hace fila,
una banda de luces grita agudo,
un sutil cangrejo violinista
engancha la tristeza en sus agujas.

Que noche es esta, tan maravillosa.
Aunque afuera ya comienzan los gorriones..


sábado, 29 de marzo de 2014

Ya no salgo a la calle tan seguido.
Nunca prendo las luces antes de la penumbra.
Siempre aprieto los puños ante el balcón.
Siempre digo "lo siento" como un dolor ajeno que se ignora.

Esto de achicarme poco a poco,
cuando me hago curvo y tosco,
me va llevando lentamente a la pereza
de entender o querer a los extraños.
Ya me cuesta conmigo o los cercanos
el habitual saludo de la prisa.

Cada día que encuentro mi cuerpo en el espejo
me parece mas duro en el reflejo
de ese caparazón y aquellas pinzas
que se asoman bajo el poliester gris.

martes, 25 de marzo de 2014

Estos vanos poetas extranjeros o extraños,
que hablan de lo mismo con las mismas palabras
desde distintas partes, iguales en el mundo.

Pobres palabras huecas, resonando tan tontas
y tan vanas y tristes..
Que desgracia este mundo donde todos afirman
iguales tonterías con iguales palabras.

Perplejos aferrados a nubes..
De esas nubes que adentro
no llevan a la lluvia
ni a la tristeza azul de las tormentas..
Son nubes color perla,
del blanco que no dura.
Celeste, se hace azul,
tal vez rojo tardío.
Pero pierde la vida y se regresa..

Así son esos, estos
hombres y mujeres,
que edifican vacíos con perezas
y que cuentan mentiras con restos de verdades.

Estas pobre criaturas,
que se aferran o dejan,
que se encuentran o pierden,
emiten ruidos burdos..
Algunos colorean,
otros dejan en blanco..
Pero todos recortan la misma figurita..

lunes, 24 de marzo de 2014




"...sé que mi nombre resonará en oídos queridos
con la perfección de una imagen
y también sé que a veces dejará de ser un nombre
y será solo un par de palabras sin sentido..."
Homero Manzi

Ay, este pobre nombre que me cubre..
Cuando ya no me tenga y sea paraguas
de su propia soledad y desconcierto,
volara sobre los edificios a buscarse
otro hombre que lo justifique.

Este nombre que me acompaña siempre,
como la sombra y como estos dedos.
Pobres desvalidos de mi presencia fatua,
volarán del balcón hacia los cielos
para buscar otro ingenuo que acepte
sus servicios, ausente y pasajero.

Esta torpe presencia terminara algún día
y volaran dispersos aquellos que componen
mi presencia, helados y sutiles
como pájaros de alas enmohecidas.

Ay, este nombre mío..
Abandonado y tenue, desvaneciéndose
igual que mi constancia..
Y mi sombra, que agostará escenario
frente a otras sombras y penumbras.
Y mi anillo plateado, y mis dedos inválidos..

Todos aquellos gestos que, mínimos, componen
este retrato burdo y esta presencia vasta..


martes, 18 de marzo de 2014

El gato miraba, desde la ventana, la lluvia pasar;
y no comprendía por que el agua afuera
volaba en el aire como una gaviota,
como un papelito, como un ventarrón.

Inquirió al ratón que robaba migas,
por que el agua mansa golpeaba la casa
con tanta insistencia y triste color.
Y el roedor, astucia en mínimo rostro,
explicó razones y aclaró motivos.

Expuso que el agua era peligrosa.
Dibujó en el aire una explicación
y el gato cachorro escuchó asombrado
sobre una leyenda, antigua y siniestra,
de lluvias macabras que inundaban cuevas,
causaban resfrios, daban picazón.

El gato era crédulo, el ratón hambriento.

El gato le teme al agua y retira
el pelaje al umbral y el viento.
Cada vez que llueve, (¡y llueve seguido!),
el ratón cosecha migajas y queso
y bajo el bigote sonríe perverso,
sabiendo que el gato se estremece
bajo la nube azul de la tormenta.

Sale el sol al cielo, sobre los charquitos.
El gato describe pasos de cautela
y evita las aguas hasta en el reflejo.

El suelo esta limpio, el salón desierto.
Y en la cueva ignota, dormita un ratón.


sábado, 15 de marzo de 2014

Adán, que fue primero bajo este mismo cielo
hace miles de edenes y de tiempos,
se aterraría hoy si el dios terrible lo volviera
desde su sueño antiguo hacia este suelo.

La edad de los jardines es bandera
que olvidada de glorias y purezas
hoy flamea contra un aire pretendido
que le arranca en hilachas la tristeza.

Ay, hombres y mujeres que caminan
sobre el cemento gris de la miseria
e ignoran la tormenta que prepara
sus vientos con plástico y botellas.

Ay, tierra, ¿que veneno
es este que te quema las raíces
y derrota, inocentes, las lombrices?

Esperemos que Adán no nos mire,
que duerma hasta siempre jamas
y que aun sueñe el Edén que tuvimos,
para no perder la memoria
de los arboles, el río, la lluvia.