miércoles, 17 de diciembre de 2014

A Esquilo lo mató la ironía,
la dura ironía de una tortuga
derrumbada sobre el anciano.
Y le brotaron hilos de sangre y luz sobre la frente.

A Sócrates lo mato la verdad
que el había construido con tantísimas verdades
acumuladas como mordaces ladrillitos.

A Aristóteles lo apagó la vejez y el exilio,
el cansancio supremo de haber sido
más allá de lo sido por muchísimos hombres.

Pitágoras no tuvo ocasión de morir.
Se difumino en el aire cerrado
de la memoria y los números.

Zenón miró a la muerte con una indiferencia
tapizada de asombro y terca curiosidad.

Heráclito sabía que no estaba muriendo
cuando lo alcanzó la oscuridad que perseguía.

Y el volcán sabía que estaba recibiendo un alma
cuando le dio, a Parménides, sepultura.

Y Platón se murió por que tenia que ser,
más allá de la carne que le dormía el espíritu
y le robaba el aire, verdad dentro del viento.


jueves, 11 de diciembre de 2014

Mi pobre barco blanco,
él tan pequeño,
soñó ser marinero y fue poeta.
Se va por la ciudad
hundiéndose en la noche
llenándose la sentina de tristeza.
Promesa de aventura,
tiene velas teñidas con la tierra.
Pero este mar que le toco
se aquieta, marrón bajo las ruedas.
Mi barco tiene olas de sal,
sueño de arena.


domingo, 16 de noviembre de 2014

Es de noche y te vas a tu casa,
la ciudad te engulle y te disuelve
en la oscuridad de sus veredas
dejándome ausente por un rato
en tu perfume abandonado
bajo la arboleda.

Es de noche, ¿verdad?
Si, es de noche.
Ya cantaron los grillos de la madrugada
y este verano que es invierno
atardece temprano.


El río Paraná tiene alma de anaconda,
se atraganta la garganta con el agua,
tira el golpe de la cola hacia el viejo Paraguay.
Guarda a Corrientes en el borde del enorme corpachón

Si lo vieran cuando cruza bajo el puente,
mueve el arco con el lomo, va quitandole orillas.

Tiene el viejo Paraná alma de víbora,
acordonada y fuerte, dormida al sol.
Encierra un alma guaraní de arco quieto y flecha tensa,
que puede desbordar en un bramido como de tigre herido.


lunes, 3 de noviembre de 2014

No dejes que tus dedos se olviden del piano.
Ese mínimo encanto que se encierra en tu puño.
Porque yo se que has sido, si no de vocación tal vez de oficio,
músico, practicante, aprendiz de sonido.
Y tus dedos delgados se quiebran cuando hablas.
Tal vez aún recuerden las teclas cuando duermen.

Pero se te olvida que vas, cuando la música,
perdiéndote en el viento y el vibrar.
Y el puño se te duerme en el olvido.


miércoles, 29 de octubre de 2014

Ignoraré a los otros, los demás,
para que sus gestos
no me arruinen tu imagen,
para que sus pasos torcidos
no me arruinen tu espalda
poderosa, elegante.

Ignoraré a los otros, los demás,
cada vez que te alejes
para que sus rostros vulgares
no me manchen tu gesto
despectivo y hermoso.


Yo podría escribirte los versos más hermosos
que nadie ha escrito y que nadie más puede.
Cuando caiga la noche y tenga tu silencio, mi silencio,
rodeando mi admirada paciencia, tu presencia
podría decirte tu belleza en palabras
y dejar de mirarte con esta expresión tonta
con la que siempre sigo tus pasos y tus gestos.
En esta noche triste podríamos hablarnos
y decirte la maravillosa conjunción de tus músculos.


miércoles, 22 de octubre de 2014

Digámoslo así: ya no me importa.
Estoy tan lejos del remordimiento y la melancolía
que todo lo pasado es barro gris
mezclado sin misterios ni cuestiones.

Tal vez aún me queda alguna miga,
debajo de la mesa o en aquellas cajas de la esquina.
Pero lo perderé tempranamente
porque, como ya dije, no me importa:
el barro se lava fácilmente de la piel.

No me mires, ignorame, es mejor.
Olvido prontamente y nunca odio
así que cuando parto estoy solo.


miércoles, 8 de octubre de 2014

Vuelvo a casa, distraído y ajeno,
con el hígado tenso
ante el vómito brilloso en las vidrieras
y a la canción que guardan las palmeras.

Vuelvo a casa en la noche
letárgico y monótono, azul
tengo las sombras de los ojos
estirándose hasta alcanzar el borde
acallado de la boca.

Camino atravesando sombras,
dibujando siluetas confundidas
entre la luz que muere y los muros
que se inclinan, dormidos en la noche.

Hay días que vuelvo a casa triste,
olvidado de todos, tan ausente.


A veces un insecto,
inocente o estúpido,
queda atrapado en la luz que proyectamos
y brilla con todos sus colores,
fugaz e iridiscente.
Maravilla vulgar de la inocencia.


lunes, 6 de octubre de 2014

Si te vas se me curva el alma en duelo
y dejo que corran las veredas,
quebrándose debajo de mis pies
y tengo azules los labios por el frío.

Si te vas me quedo con el vacío del silencio
mientras camino firme a pesar del viento
hacia ninguna parte, ciudad fundida en cemento.

Si te vas te sigo en las veredas como un perro
que trota fantasmal dentro del viento
y llego hasta tus pies para llorar
con las lágrimas mínimas de las salpicaduras.


Dios pertenece a las ciudades,
a las moles de cemento con almas inventadas.

En la Naturaleza Dios no existe
ni tiene la palabra.
Lo doblega el estar silencioso de las ramas.

Pero en las ciudades crece hasta alcanzar el cielo
y hacer llorar las nubes de tristeza.
En la ciudad de piedra y esqueletos
Dios sabe construir campanarios de fe.

Por eso Dios no salva a los cachorros del león
ni a la osa que trota desafiante a la muerte.
Por que la Naturaleza tiene reglas
a las que Dios, cachorro independiente,
no puede contestar sin atracarsele la lengua.

Pero fundido en el cemento Dios se venga
y deja a los caballos trotar en la tristeza
sobre los charcos negros de la noche.


miércoles, 1 de octubre de 2014

Ah, no. Mi eternidad es solitaria.
Mi eternidad abarca una soledad
inconvergible en las figuras grises que murmuran
desde el viento difuminado que forma este pasillo.

Camino hacia un paisaje incompleto
mientras mi voz se pierde en el futuro
este que imagino cuando duermo.

Pero siempre estoy solo, aunque me rocen
otras manos y voces,
aunque otros se paren cerca mío
mirando vagamente hacia adelante
mi soledad persiste en el orgullo
y la necesidad de no necesitarlos,
de aburrirme de estar entre la gente
y encerrarme a verlos desde ventanas mecánicas
donde me hablan sin distinción y oficio los vivos y los muertos.


Oh, busco tu silencio, ausente,
distraído que vaga en mi penumbra
y me tiene feliz.
Miremosnos, que existen momentos
donde el aire nos falta y puede ser mejor
hundir mi aspiración en tu mirada.

Yo te he soñado y aun te sueño,
espero distraído y alerta,
secreto y apremiante mi silencio.

Soy paciente al borde del gruñido,
quebrándose mantengo la paciencia
de no tener mas que una imagen,
variación ilusa de promesa.


martes, 30 de septiembre de 2014

Hay un hombre, al otro lado del mundo,
que ha hecho de su cuerpo su obra maestra.
Hay un hombre que tiene grandes brazos, grandes piernas,
le queda un poco chica la cabeza.
Se exhibe, como si fuese bello todavía.
Y no. Ya no lo tiene,
aquello que sin duda tenía antes de convertirse
en este cumulo de músculos
que brilla y se retuerce.
Si hasta parece que fue hecho de plástico.
Hay algo que no cabe, que no queda,
hay algo que le arruina la belleza.
El pobre se parece a un montón de plástico,
de plástico que crece y se retuerce.


domingo, 14 de septiembre de 2014

La palmera se da en la vereda,
dejando caer las hojas que mueren
después de haber visto el cielo.
Las deja que vayan, desmenuzándose
mientras la gente, que pasa y se queja,
le arranca pedazos, minúsculos trozos
a la rama muerta que ya ha de caer.

La palmera pobre, que nunca quisiera
conquistar la tierra, invade el cielo.
Y deja que caigan muertos escalones
mientras fragua adentro los próximos brotes.


sábado, 13 de septiembre de 2014

Yo se que han de venir horas oscuras,
donde no esté tu voz ni mi consuelo.
Yo se que perderé tu rostro entre la bruma
y quedaré tan solo en la ciudad y el miedo.



El invierno nos deja,
malhumorado y viejo,
como invitado sin vino y cortesías.

El invierno nos deja
a la sorpresa tonta del verano,
a la lluvia rosada del lapacho.


viernes, 12 de septiembre de 2014

Y me dirás: no hay nada nuevo bajo el sol.
Aquello ya lo escuche.
Todo es igual, todo es ayer.
Vamos corriendo bajo el sol,
y la lluvia nos alcanzará a los dos.
Y es verdad, por que mi amor crece en las sombras.
Corre por los pasillos, cubierto de penumbra.
No hay nada nuevo bajo el sol.
Tu me miras y yo a ti,
estamos cerca del amor
y aun así, todo es igual que ayer.

No me mires, es mejor,
vamos corriendo bajo el sol
hacia donde se olvido llover.
Vamos mojándonos los dos
con la esperanza de saber
que nos tendremos al final.
Y solo queda este calor
que ya nos seca el corazón.

miércoles, 10 de septiembre de 2014

Mi anillo ha vuelto a mí y se duerme en mi dedo.
Nunca sabré que sueña o donde estuvo,
porque mi anillo vaga cuando me descuido
por estrechos senderos de las cosas
que tenemos y que se nos olvidan.

Pero vuelve, siempre vuelve
después de que lo olvido,
y tiene opaco el brillo.
Ahora está ahí, esperando.

lunes, 8 de septiembre de 2014

Llena, pues, de palabras mi locura
o déjame vivir en mi serena
noche de alma para siempre oscura.

Federico García Lorca

¿Por que me llega la alegría cuando veo
que caminas, como si el viento te moviese los pies?
¿Por que razón inescrutable descubro que me gusta
cuando dices que todo nos ira bien?
Oh, si yo pudiese recordar los besos de tu boca
que nunca me has dado y que nunca tendré.
Llega hasta mi la noticia, alborozado el viento,
de tu perfume que me guía sobre las avenidas.

¿Por que fingir que nunca hemos pasado juntos
horas alegres y días decadentes?
Que esta oscuridad que nos rodea
conoce ya tu espalda y mi esperanza
de verte regresar apagando las luces
y dejarnos a oscuras para mejor querernos.

Dejemosnos querer, hay peores delitos.
Dejemosnos caer, que así podremos.


Lo han cortado como cosa de nada.
Han matado al anciano, al que dejaba
vivir en paz y sol las lagartijas
y dar a cada quien quisiese verlo
el milagro de su bastón de hierro.

Lo saben, estoy tan rabiosamente seguro
de que saben que era innecesario
cortar lo que han cortado.
Y dejar el tronco ahí, como una burla obscena.

¿Es que no ven, imbéciles, que el agua
extrañará caer livianamente por sus hojas?
¿Acaso no saben que le han arrancado
a la tierra una extensión de vida?

¿Quien podrá disculparse ante los miles
de gorriones que han perdido sus nidos?
¿Quien tendrá la vergüenza de decirles
que era necesario arrancarles el árbol
y venderles las torres?


Tuvo un hermano un día, que cantaba,
un anillo azul con ambición de rompecabezas
que cuando se movía tintineaba.
Pero se ha perdido y nadie lo recuerda.

Vagó entre la hierba, peregrino
hasta que comenzaba a aburrirlo el óxido y el polvo.
Y luego volvió a mi, como se vuelve
al nido después de haberse herido.

Ha sido en hogares extraños, el mendigo.
Y en la ciudad ha sido el pasajero
de mi mano que crece contra el viento.

Se desgastan sus círculos
y a fuerza de brillo
a ido perdiéndose a sí mismo.

Mi anillo no sabe de verdades, ni conoce misterios.
Ha sido hecho para ser olvidado,
para pasar de moda antes de tiempo.
No tendrá la gloria ni la guerra,
nunca será heredado ni grabarán recuerdos
en su interior apenas imperfecto.

Mi anillo me ha sido destinado
y andará conmigo, perdiéndose
hasta perderse entero.


domingo, 7 de septiembre de 2014

Me gusta su silencio y me gusta su voz.
Me gusta cuando dice que soy lo que buscaba,
y me gusta porque quiere el sol para los dos.

Me gusta cuando calla y mira la ventana
con el gesto lejano del árbol pensativo.


lunes, 1 de septiembre de 2014

Y ese hombre largo un llanto... 
Pero un llanto que todavía no se me olvida.
Y de eso hace cincuenta años.

Francisco Benedicto Rodriguez
Sobreviviente a la dictadura de R. L. Trujillo en República Dominicana

Si lo viera, se tuerce en mi recuerdo.
Usted no sabe lo que yo imagino.
Le digo que los vi, eramos jóvenes,
había mujeres, hijos, tierra.
Pero había hombres malvados.
Por que no eran equivocaciones,
aquello fue maldad. No se me olvida
que nos querían matar por que teníamos
quizá algo que ellos no alcanzaron.
Cada día me acuerdo que pudimos
haber salvado al mar de atragantarse
con los huesos impunes de mis muertos.
Por que tal vez pudieron hacer que el aire
no oliese tanto a grasa y a matanza.
Pero no lo ha querido así y así no ha sido.
Me cubre una vergüenza cuando cuento
que mientras hablo ellos se han muerto.
Si usted supiera cuanto se callaron
las paredes quebradas de la cárcel
y el monte con raíces hechas sobre los huesos.


No escribo al vino opaco que no entiendo,
ni a la mujer desnuda que me aburre.
No escribo al cuerpo fuerte del doncel
ni a la razón de muertes y torturas.
No aspiro liberar al pueblo ni a las mentes
ni quiero descubrir cual dios existe.

Apenas digo agua y lluvia triste, tortuga
antiguo escudo gris de la pobreza triste de la tierra.
Estoy al borde de la línea, entre la mentira y el ensueño.
No tengo patria, fuerte ni bandera.
De luz y de ceniza se manchan mis colores.

No aspiro a la corona de laureles
ni a la crátera de divino aceite.
Estoy queriendo ser honesto en mi mentira
y eso me ocupa en demasía las horas.


No puedo.
Estoy atenazado a mi rencor,
cubierto en soledad,
recuerdo y decepción.

Lo sé, tu me quisiste bien
y yo tal vez también.
Pero hoy ya no puedo.

Lo se. Fuimos felices
y tengo cicatrices.
¿Como voy a olvidar?

¿No ves que estoy riendo sin parar?
¿Que ya no importan más
los días que tuvimos?
El pasado pasó, quedándose atrás,
se me cayo el recuerdo en el camino.

Y voy, como anteayer, silbandole al sol
mientras vivo mi vida.
No llores, es mejor. No vale la canción
tus lágrimas ni quejas.
Olvídate el amor que en mí desperdiciaste.
Yo tengo otra razón y poco corazón
para tu oferta.


sábado, 30 de agosto de 2014

No quiero que me ames ni me llames.

Quiero apenas que existas, seas posible.
Quiero que cada tanto pases cerca mio
y me recuerdes que existen las orugas.
Se puede germinar en algo nuevo.

No quiero pertenecer a ti ni que me tengas.
Estoy al otro lado de la ambición cualquiera.
Espero que aparezcas después de la penumbra,
como una luna velada por las nubes
que de pronto se anima a deslumbrarnos.

Diría que apenas quiero que aparezcas,
para saber que puede mezclarse entre nosotros
la altiva soledad de la belleza.


Voy a dormir.
Mañana el día me exige que lo siga
dondequiera que vaya.
Y se ríe, el hijoputa,
porque sabe que puedo sonreirle
aunque me tuerza el gesto su desprecio.

¿Lo ven? Será malvado..
Se cree este criminal que me olvido,
que mañana será como ya ha sido.

Pero es inútil decirle que enderece
el paso y de la cara como un hombre.
Es malvado este día que me exige
que lo encuentre temprano en las vías.


jueves, 28 de agosto de 2014

Mi anillo me servía para andar conmigo,
para alumbrar la soledad de mis dedos
con el brillos opaco de sus círculos.
Me servía para girar el dedo y decir nada,
para tenerlo y no saber que estaba.
Para notarlo cuando solo escribía
y para ver el patio a través de sus giros.

Por que entre la humareda de los significados,
el no servía para absolutamente nada.


miércoles, 27 de agosto de 2014

A veces, cuando sueño, tengo grandes ideas.
Anoche tuve un sueño del que sobrevive
una molesta sensación de haber tenido,
de haber dicho grandísimas palabras.

Pero ya no me acuerdo y duele mi cabeza
porque tengo un vacío y una espina
de la duda clavada en certidumbre
de haber tenido la corona entera.

Recuerdo que cuando despertaba tenía palabras
y tenía sentido. Había una armonía
entre la luz del sol y la penumbra
que se me ha perdido antes de recordarla.


viernes, 22 de agosto de 2014

Y es que en este mundo tan comercial
hasta los atrapa-sueños traen precio y etiqueta.
Se venden en las ferias los hilos de colores, las ramas
recortadas con la corteza liza y el brillo opacado
por un paquete eficaz y vendible.

Se venden instrucciones para atrapar los sueños
en una red de plástico y plumas desteñidas
que cuestan una pobre gallina cada una.

Se venden cazadores de sueños infantiles,
de sueños donde el aire huele a lluvia
y a arboles felices.
¿Acaso es que no ven que son mentiras?


jueves, 21 de agosto de 2014

Tu cabello es vagamente rojo,
como si ardiese lentamente en sus raíces.
Pero tu mirada impasible y lejana
no parece enterarse del incendio
del que hasta tu leve barba se contagia.

¿Qué sol desmoronó la arena en tus mejillas
y te dejó islotes sobre el rastro fino de tu nariz?

Estás perdido en una lejanía donde el asombro y la palabra
no tienen existencia y el silencio te aísla de nosotros.


miércoles, 20 de agosto de 2014

Mi avaricia se encerró en sí misma
y de tan cercana no consigo alcanzarla.
Esa lechuza se tragó mis monedas
y si quiero sacarlas tendría que quebrarle las alas.
Así que sería como arrancarle al caracol los cuernos.

Entonces mi lechuza se traicionó a sí misma,
en vez de alcancía es inútil promesa.


Le pondré mi camisa,
la blanca hecha retazos
que conseguí una vez en cualquier tienda.
Y el pantalón de hilo que ya no llega a mi tobillo.

Hay cuerda en una caja arriba del ropero,
para ceñirle el pecho y la cintura.
Y un gorro de lana, tal vez el que no uso,
para que no parezca,
además de espantapájaros, miseria.


¿Estarás tu durmiendo,
en alguna habitación a donde yo no llego?
Estará, tal vez, tu rostro suave
sobre la tela burda
con ese gesto triste que tu boca
adopta cuando duermes.
Lo se, te he espiado
y se que cuando duermes eres la viva imagen de Hipnos.
Pues sin lugar a dudas, se aúnan
en ti, divinidad y sueño.

Pero hablo ya demasiado.
Tal vez aun te desveles.
Y si así fuese, que el frío no te alcance,
ni que la melancolía de la noche,
(a quien conozco bien), te curve el puño.

O quizá tu me esperes
en donde yo no sepa llegar.


martes, 19 de agosto de 2014

Se mueren las personas
y nadie se da cuenta.
Los pocos que los amaron
se enteran y se olvidan.

Nos sucede lo más trascendental
que puede sucedernos
y los demás lo ignoran.

Nos abandona el cuerpo
al frío extremo del albedrío libre
y somos infinitamente solos,
azules contra el mar
y verdes entre las algas.


¿Por qué debo dormir cuando no quiero?

Ese pequeño dictador monosilábico
de agudas manecillas aburridas
me condena a dormir cuando no quiero
nada más que la noche y el silencio.

Tiránico enanito, miserable
pedazo de plástico con pretensión de dios.
Si no fuese que tienes la razón
me dejarías vivir ajeno al tiempo.


Tienen las islas lejanas un encanto que supera a las magnas capitales.
En una isla lejana se murió el Emperador.
En un trozo sobre el mar murieron los hijos de Augusto.
Es el Japón una isla con mas leyenda que tierra
y sobre terribles hombros del Pacífico duermen las antiguas tortugas.
Son las islas las razones donde mueren los soldados
y en la isla de ese lago parió sus hijos el Sol.
Tienen islas los imperios que sobre mar se construyen.
Pero, ¿acaso no fueron islas las ciudades de Ur y de Eridu?
Son islotes los ojos tristes de los koalas.
Y Lesbos, tierra santa a la lengua y el arte y a la mujer aquella;
y Patmos, donde el hombre vio la furia de Dios.

Hay islas que tienen los huesos de la historia entre sus piedras.
Ya sea por la maldad o la memoria, por cuantos han llorado
o cuantos han amado la soledad absurda de sus islas.
Hay prisiones, cavernas, cimientos, puentes o bastiones.
Hay una humanidad que vaga de isla en isla, sobre la carcajada del océano.


He de dormir pero no puedo.
El sueño me ha cansado ya los huesos y me dejó sin sol esta mañana.
Es tarde, afuera la ciudad parece bombardeada.
En el aire hay hálitos de humo y luces que se elevan,
clavándose en la oscuridad.
De noche en la ciudad no existen almas.
Seres se arrastran en las calles, furtivos y veloces,
perdiéndose en la luz polvorienta de las avenidas
mientras un lejanísimo eco de ladridos
tapiza el silencio de los arboles.
El viento pasa, lento y frío
el corazón me late con la niebla que oculta las estrellas.
Esta noche está tan profundamente dormida
que ya parece muerta.


jueves, 14 de agosto de 2014

¡Enhorabuena, hombre que aguantas!
Muchos no tiran lo que tú sí,
muchos caerían antes que vos.
Eso que llevas sobre los hombros,
esa es mi sangre y bendición.

Aguantas mucho, hombre que matas.
Aguantas tanto que muero yo.

Bendita sea tu madre santa.
Bendito sea tu padre augusto.
Que los alcance mi bendición.

Mira la arena, brilla mi sangre.
Se rompe el polvo en las burbujas de mis ollares.
Dios te regale todos los años que aquí me quitas.
Dios te perdone cuando te incas
y dices voces a tu Señor.

Mira las majas, como se ríen.
Que nunca la pena alcance su rostro altivo,
que nunca quiebren contra su espalda
las espadillas que me coronan.
Que nunca sepan lo que es Dolor.

El sol te alumbre el entendimiento,
para que veas, hombre que matas.
Para que sepas que no era así.

No me ha parido mi madre santa,
para que así me muriera yo.
Ya me negaron los pastizales.
Ya me negaste tú la vejez.

Dios te perdone, para eso existe.
Que Dios te encuentre lo que yo no.



miércoles, 13 de agosto de 2014

Y mira, aquí están mis fantasías.
Hay una casa en un rincón,
un gato, un árbol, un balcón.
Hay un millón de pájaros al sol.
Está la luna y su canción,
esta la lluvia junto a vos.

Mi casa es una fantasía.
Mi vida toda es un misterio
que a cada paso va aclarándose.
Una laguna y el amor de los juncos en la orilla.
Mira que buena es esta vida,
cuando uno puede estar así.

Por esto y todo lo demás,
mi casa es una fantasía.
Es una caja bajo el sol,
es la cueva de un ratón,
un búnker donde escondo mi alegría.
Hay una lechuza en un rincón,
un espejo muy pequeño,
mi colección de sueños.
Y aún queda espacio para vos.


domingo, 10 de agosto de 2014

Nunca adviertes que miro tu mirada
cuando nadie te mira.
Cada vez que te encuentro aspiro fuerte.

No espero que me encuentres,
que me tomes la mano y me digas aquello..
Ese milagro no tiene posibilidades.

No espero que te enteres o comprendas
por que suelo reírme apenas verte.
No espero que me mires fijamente
como yo suelo hacerlo.

Crecen, silenciosas, las hojas de la cebolla.
De esa cebolla pequeña que desde su vida mínima
fragua vida en sus entrañas
y extiende hacia el cielo falso
tres hojas de verde alba.

Se niega, ella no quiere,
se niega a ser cortada y hervida.
La cebolla cría hojas, por si acaso, todavía.
Y me dicen, esas tres hojas:
Yo estoy aquí, yo soy vida.
No puedo yo así entregarme,
como si fuese cualquiera,
como rindiéndome fácil.
Soy cebolla, y soy mínima,
pero dentro de mi crece,
para mañana, la vida.

Cebolla, pequeña cosa,
picante milagro y tierra.
Ojala nunca se duerman tus hojas,
estas que crecen, pretendiendo inaugurar,
para el gorrión, primaveras.
Cebolla, raíz de lluvia,
alma de capas pacientes,
no romperé tus sueños inocentes.
Esta noche has de dormir
en el cajón de las frutas.
Pero mañana..
Mañana te he de plantar en la tierra.


sábado, 9 de agosto de 2014

He perdido mi anillo, en alguna ciudad
se ha quedado dormido.

Volverá, eso es seguro,
siempre vuelve.
Encontrará el camino
y volveremos a tener sentido.


martes, 5 de agosto de 2014

En un castillo, al otro lado del mundo,
hay una reina que envejece interminablemente
como una vela apenas dorada que no se extingue nunca.
Y en el salón floral cubierto de esplendores
la reina dice sus discursos mientras nadie la escucha.

Hay una reina que recorre silenciosa y distante los pasillos dorados.
Hay arboles de ramas recortadas y ventanas cubiertas
y capas escarlatas corriendo río abajo sobre las escaleras.

Hay hombres que repiten los pasos de hace siglos
y hablan un idioma de títulos y símbolos.
Y hacen reverencias frente a la reina,
que, mínima, contempla desde una majestad inaccesible.


Mi reloj tiene en él cuarenta siglos.
Tiene abuelos engastados en joyas
y ancestros de agua y de madera.

Mi reloj tiene siglos desenrollándose desde sus interiores
tan milimétricamente calculados
que es un milagro esta cajita absurda,
dándome ordenes agudas.

Ay, mi reloj minúsculo.
El dice que el tiempo nunca se detiene
y repite incansable su discurso.
El tiempo para el es una hormiga con patas de metal,
una cinta con coros de chillidos,
una serpiente que nunca se termina.

Este reloj se burla de los griegos.
Las barbas que creían en un tiempo de retornos.
Este reloj de aquí, irreverente y plástico,
los niega con toda la soltura que su esencia encierra.
El dice que el tiempo es una caracola,
una fila de indios, una escalera al cielo.
El tiempo, dice mi reloj, es una linea sola
que, apática, transcurre y nos ignora.


domingo, 3 de agosto de 2014

Hay un hombre, al otro lado del mundo,
que dibuja lagartijas gigantes
con una vara azul y un mágico cuadrado
que, de tan lento, sirve para algo.
Hay un hombre que traza dinosaurios,
como si eso se pudiese sin riesgo a una mordida.
Hay dinosaurios que brillan como fósiles de luz.
Hay velociraptores que recorren nuestras fabricas
en el atardecer, brillando en la penumbra.

sábado, 2 de agosto de 2014

Perdonen, no lo puedo remediar,
mi corazón se transformó en espuma.
Y cada caballito con su arnés,
cubierto de miseria y soledad,
me apunta una burbuja más
en la lista de debes de esta ciudad.

Perdonen, soy la lluvia
que lava los resquicios de la bruma.
Y en el invierno este que pasó
me duele el corazón por tantas cosas.

Hay niños que mueren sin llorar,
que no saben que mueren.
Hay arboles que crujen y se quiebran.
Hay veredas que huyen y se entierran.

Va pareciendo que
lo bueno en la ciudad
se va muriendo.
Se cubre de ceniza,
se hace polvo.


Si Dios cubre de luz
el gesto de tu mano y al trasluz
tus dedos se parecen al cristal que hay en tu voz.
Si Dios camina con tus pies,
pero al revés;
y aunque tu no lo ves,
se refleja en tus ojos.

¿No ves que la ciudad
se rinde, enamorada, a tu pasar?
Que hay una luna sobre ti y una canción
flota en el viento. Nos ríe el corazón.

Dejamos que esta noche ilumines la ciudad,
mientras el río pasa sin cesar y llora en su interior
por que mañana quizá ya no estarás.

Será un poco más gris el día sin ti,
pero la luna esta noche brilla y tu voz
flota en el viento como una canción.


Una vez tuve un conejo.
Pero no me gustaba.
Era demasiado frágil,
demasiado liviano.
Pesaba lo que el viento y su par de dientes.

Tuve un conejo blanco por unos pocos días.
Pero no me gustaba.
Era demasiado mundano,
nunca miró el reloj,
nunca corrió.

Comía, se asustaba,
dormía, no volaba.
Y de pronto, sin causa,
zapateaba.

Tuve un conejo,
y un día se me fue.
Y lo he extrañado.
Criatura hecha de aire..


viernes, 1 de agosto de 2014

Estoy abandonado en la ciudad.
Mi casa es una caja
y mi ventana se abre a un muro torcido.
Estoy abandonado a la ciudad
y no conozco a nadie.
Soy extraño en cada pueblo que visito.
En la ciudad que corre después del puente y el río,
en la ciudad que crece entre palmeras,
en la ciudad aquella del viento y de la tierra,
en la ciudad que quise cuando no sabía de las demás ciudades.
A donde sea que vaya soy extraño,
no tengo residencia.
Son pocos los lugares,
pero en todos existo al borde de la gente.


Cuando hablen de mi aquellos que me ignoran,
entonces seré eterno.
Porque ya no tendré fechas ni nombres ni materia
y estaré como muerto.
Como inexistido.

Habrá un día en que alguien
repetirá conmigo, sin que yo lo presencie,
las palabras que he dicho.
Preguntará y seré la respuesta.

Existirá quien herede mi nombre y mis mínimos gestos.
Quien dibuje dragones como solía hacerlo.
Habrá alguien que lleve mi anillo en algún dedo.
Y entonces me habré difuminado,
como si fuesen nuevos los gestos que he estrenado.


jueves, 31 de julio de 2014

Como quisiera poder pertenecer a tu silencio,
ser la dureza tierna de tus manos
o la belleza que aguarda entre tus cejas.

Si no puedo ser parte de tu gestos
dejame ser testigo.
Me sentare en la esquina a ser paciente.
Te mirare, eso sí, pero en silencio.

Tendré que disolverme entre la gente
para alcanzar tu paso con el viento.
Tendré que hacerme azul para seguirte
desde las nubes sin que me sospeches.
Me esfumare intentando que te acerques.


Por que lo ves pasar, si lo miras fijo.
Teresa Parodi


Adentro del Chaco quedan lejos los ríos.
Apenas llega el agua cuando llueve.
Pero aun a de volver a florecer el diego
si llueve esta mañana, tal vez cuando anochezca.

Viento norte, a penas pasa
galopando lejos, hacia la tormenta.
Viento seco y picante, como nido de avispas.

Arenoso de penas, vuela el viento,
con las alas cubiertas de espinales,
con el pelo enredado de plásticos.

Este viento que pasa tiene indiadas
que se las lleva dispersas como ecos
en el batido raudo del ala magna.

Hay un tatú sediento, Padre Viento.
Corre más rápido, busca la tormenta.


martes, 22 de julio de 2014

Me arde la mirada. Tengo una hoguera
que ruge en mi cabeza.
Me duelen las esquinas, los codos, las rodillas.
Estoy indeciso de cual es el motivo
para seguir despierto.
La sombra me marea y el sol me desconcierta.

Ay, duele mi cabeza.
Estoy, sin concebirlo, tan cerca de la muerte.
Que ignorar el calor de mis orejas
es un alivio casi.


miércoles, 16 de julio de 2014

Una vieja, muy vieja, abandona pasitos
parsimoniosa y tímida, como si fuese niña.
Pregunta a donde va,
tal vez hacia los hijos que volaron más lejos
que a lo que alcanzan esas manos manchadas.

El chófer se arregla para fingir que tiene
un pelo en la calvicie.
Aquella chica aun está enamorada.
Quizá no quiere irse, y por eso lo abraza.

Hay gente que se exhibe, descaradamente.
Y tal vez no debiera.

Hay gente que se va, detrás de mi, delante,
alrededor de mí se van a cualquier parte.
Somos sardinas frescas durmiendo
en pestíferos sillones de falso terciopelo.

Y a esta jaula grande que nos lleva la llaman colectivo.
Aunque no compartamos ni el destino.

sábado, 12 de julio de 2014

Yo espero el sol aquí, bajo esta ceiba.
Usted busca encontrar la isla donde mora
cuando nos abandona a la noche.

Yo sueño con llegar hasta la cueva
donde Robinsón sueña con Europa.
Usted quiere saber los garabatos y los significados
que hay escritos en la capa del musgo milenario.
Yo quiero envejecer como ese musgo y no dormir jamas,
mientras titilen las estrellas.

Quiero la eternidad que encierra la tortuga
y no el viento rojo de tormenta.
Quiero la gloria muerta del brillo ahusado en la bayoneta,
y no la sangre con la que usted sueña.

Descifro el nombre de los animales
y a solas hablo con cualquier lengua.
Pero de frente a usted callo y sonrío.

Que sueña usted con la gloria del sol y yo prefiero
la soterrada dignidad del hueso que consuela a los perros.

Por eso usted y yo tenemos el mundo,
pero interpuesto entre mi eternidad y su destello.


Si lleva en los ojos la gracia de Dios.

Argentino Luna

No se, amo me suena
 a gran descortesía.

No me perteneció su huella mínima
ni tuvo ella de mi más que mi sueño.
No fuimos para el otro  ningún dueño,
y acaso si tuvimos horas continuas
no fueron horas propias sino nuestras.

No fue mio su aliento a ratón fresco
ni me robó murmullos cotidianos.
Existimos cada uno a la vera
del camino perdido que seguimos,
apartados hoy día, como entonces.

Por ello tuve yo más libertad con ella que con otros
y fue, tal vez, más feliz su sueño.
Y si, era una gata.
Pero tenía de Dios los ojos.


sábado, 5 de julio de 2014

Hay una niña, menuda y pequeñita,
que pregunta ¿por qué?
y espera mis respuestas.

Invento situaciones y espero, iluso,
que conforme mi paciencia a su asombro.

Yo he sido así.
Preguntaba los nombres de las cosas,
las razones que ocultan los gorriones.
Tuve esa misma mirada de inquisición minúscula,
implacable y constante.

Me divierte su asombro,
la indecisión del dedo con que apunta
los rincones repletos de papeles.

Espero que el asombro le dure para siempre.
Que no tope su mínima nariz
con la indiferencia que su madre le hereda.
Que encuentre en los perritos la belleza
y no el precio cruel de la moda.


Un gato, ese misterio
que abunda en callejones
y en techos de verano.

Un gato, aquel enamorado
del calor y el invierno.

Cómplice de brujas,
pretexto del poeta,
ausencia compañera.


martes, 1 de julio de 2014

Existe todavía
una asombrosa intención de inmortalidad
en las personas.

En el padre que mira
respirar y crecer
al cachorro que corre.
En la madre que llora
por la hija que encuentra
su manera de ser.

Aceptan el destino
fatal que nos aguarda,
tan cortante y seguro.
Pero aún sueñan con envejecer
interminablemente
sin apagarse nunca.


Hombrecito pequeño, escarabajo vil.
Hombrecito malvado,
hombrecito cruel, vano,
pesado.
Hombrecito que escribes el desdén
con el borde afilado del desgano
encerrado en el gesto de la mano.
Hombrecito que olvidas,
que desprecias el barro
y la humildad helada del invierno.
Hombrecito barato, sueñas caro.
Hombrecito malvado, escondido
en el repliegue gris de lo obstinado.
Tan prodigo en maldades,
cotidianas y absurdas.
Tan falto del silencio que encierra la belleza.
Hombrecito, ruin, lamentable,
que exhibes el desenfado como bandera.
Hombrecito, deberían  empujarte
al sol para que aprendas
a callar la idiotez que te carcome
la lengua desde adentro
y quita el aire.


viernes, 27 de junio de 2014

Molesta este rencor
que antes supo a azúcar.
Molesta porque pudo volar y ser paloma,
pero se amilanó creciéndole espinas.

Molesta porque tuvo belleza en el plumaje,
no estas alas tan sucias ni este nombre torcido,
neón que se me apaga.

Pudiste ser anillo hecho de sol,
tal vez un trozo de arcoiris.
Ahora es como la pagina que arranco al almanaque.

Pudiendo ser canción,
se me hizo grito.


Ya soy de nuevo yo.
Cuanto ha costado
volver a reencontrarme con  la lluvia
y con mi vieja estufa que persiste
como si se quemara los arrestos.

Ya soy débil y gruño entre la niebla,
tengo las manos ásperas y duermo
sin  que me espere el tiempo.

Hay horas de paciencia y silencio,
de  murmullos vacíos,
de ausencias necesarias.
Estoy solo y es hermoso el invierno.


A veces me molesta tu distancia,
calculada y prudente.
El retroceso elocuente y discreto,
con que apartas tu cuerpo de mi avance
como si te marcase la cercanía.

Pero otros días te perdono
y estoy frente a tu rostro
mientras brilla tu frente.

Pero a veces molesta que no vengas
a decirme aquello que debieras.
Que me tomes la mano,
con esa suavidad con que enamoras
mis ojos cuando rozas tus papeles.
Y aquella tosquedad con que caminas,
distraidamente volátil entre el viento.


lunes, 23 de junio de 2014

La belleza, pasajera y liviana,
nos carcome el deseo
de tocar lo inasible.
Buscamos en el día
la salvedad del dios que difumina
la niebla con el paso.

Estamos indolentes
ante la decadencia
del árbol y del hombre.
Ya no duele el Otoño.

Queremos caminar por la vera del río,
mirando inocentes las canoas.
Añoramos un  tiempo que nunca sucedió.



Son una pareja que existe en el silencio.
No dicen  ni murmuran
Ella perdió los años de la esbeltez y el verso.
El resigno las manos al ladrillo y la tarde.
Hoy se sientan y apenas si se miran.
Se ignoran y se saben cercanos.
Tal vez ya son felices sin saberlo.



sábado, 21 de junio de 2014

Mis manos se desmigan.

Quizá ya se aburrieron
y quisieron hacer alas de mariposas
nocturnas y afelpadas.
Pero se transformaron en pellejos
y duelen en los dedos.

Se raspan y se quejan.
Se gastan y se encuentran.
Debajo de mi piel me  crece piel,
de nuevo.

Mis pobres manos tontas,
la química las quema
y me borra las lineas.

Mis pobres manos rotas.
Mañana serán nuevas de nuevo.


domingo, 15 de junio de 2014

Ha sido una tenebrosa sombra sobre los Alpes durante siglos..


Guerrero de la niebla,
enemigo del bosque.
Amante de la sangre, cruel
colmillo y garra de la tierra oscura.

Garganta de montaña,
hijo olvidado de la luna.



domingo, 8 de junio de 2014

Ah, Junio, ya llegaste..
No esperaba este año que fueras tan incierto.
Antes eras el mes del cansancio,
eso es cierto,
pero no eras temible ni oscurecías las tardes.

Eras el paso último antes de la humedad
que siempre acarrea Julio, ese hermano bastardo
que te sigue y que gime.

Pero supongo que tienes algún derecho a crujir y quebrarte.
Aun así, este año te muestras tan distinto
que me asombra tu gesto de otoño mal querido.

Tal vez deba que buscarte la bondad escondida.
No es común que tus gestos se oculten en tristeza..


Espera.
Se caracol paciente.

Habrá días mejores.
Habrá días.

El viento adormece
la corteza que cruje.

Espera que se duerman 
los arboles, la gente.

Es hermoso el camino 
cuando vaga el silencio
y los demás, ausentes,
no ahuyentan la penumbra.

Esperare a que duerman,
y seremos pacientes.
Hagamos que el silencio los ahuyente.


sábado, 31 de mayo de 2014

Desilusión absurda que me encontró y se duerme,
descarada y cruel, sobre mi cama.
Desilusión perpetua, no me deja.
No me abandona ni se pierde en las esquinas.
Ya conoce el camino hasta mi puerta
y visita mis días.

Ojala se esfume, se diluya.
Me abandone y alivie mi ya escasa paciencia.


miércoles, 28 de mayo de 2014

Esta bien, seré paciente.
Hoy no abriré la boca.
Me callare las cosas que imagino.
No diré que veo un mundo crucificado,
con llagas que recubren los caminos.
Escribiré anónimo y silencio.
Diré solo en azul, en gris y en negro.
Seré casi una sombra, un aleteo.
La hoja del otoño que no percibe
ni tan siquiera el aire que sustenta su caída.

Y sentado en la cima, escribiré canciones
para que no las canten las voces no nacidas.

Que vano que será ser como yo,
y que vacío.
Espero solamente que no sea eterno.

Hay tanto que decir y tantos versos.
Este otoño planeaba ser fugaz y feliz
sobre las hojas.
No quería esta tristeza azul que nos recubre
y nos identifica entre la muchedumbre.
Me duele sonreír en la quijada
y en el gesto se crispa tu mirada.

Tal vez he sido el filo que perforó tu herida.
Tal vez ambos, culpables, nos herimos.

Ay, duele.. y hace frío.
Es tarde, duerme la gente
ajena a mi silencio.

¿Ha sido justo?,
¿o solo fue un error que acariciamos?,
como algunos acarician arañas..

Tal vez lo único cierto es que equivocamos.
Y ahora tengo que volver a callar
para reivindicarme.


martes, 27 de mayo de 2014

Tendremos que alejarnos,
inevitablemente.
Sucederá una tarde
que desconoceremos la mañana
y exiliaremos los pies para otra tierra.

Es casi profecía esto de irse,
saber de la partida
y no la hora.
Aprenderse que somos pasajeros,
en el rincón  y el día.

Tenemos mucha arena por delante,
pero cae, siempre cae y se termina.
Y entonces tendremos que arrastrarnos
contra el viento
aunque lloremos.

Pero conquistaremos otra costa,
algún monte que espere nuestras voces.
Y seremos pasajeros estables en otro rincón
y en otro día.

¿Hemos de irnos?- dijo el viejo.
Y la vieja le contestó que si.


viernes, 23 de mayo de 2014

Tengo hambre.
Tanta hambre que atraviesa mi estomago
y me impide dormir para olvidarla.

El hambre es una feroz melancolía.
Una insatisfacción tan absoluta
que abarca días enteros de nostalgia.

Y como, lo de siempre.. cotidiano.
Y me duermo y no sueño con nada.
Y despierto y trituro los huesos.
Soy feroz, soy salvaje, estoy comiendo.

Pero falta.. No se que es lo que busco
y es seguro que no busco nada.
Solo muerdo porque hace perder tiempo
y al despertar afuera es enero de nuevo.
Al final, la belleza no ha sido suficiente.

Era verano. No existía todavía esta gris desconfianza
que hoy se extiende y separa
tus huellas de mis pasos.
Y en verdad lo lamento.
No esperaba que odiarte me llenaría el silencio.

Y el otoño nos congeló la risa en una mueca
y nos dejo la queja y la tristeza.

El invierno afuera nos espera.
Y hay silencio en los arboles
y la calle murmura.

Fuimos vanos y tristes.
Perdimos el encanto
y en la caja olvidada sonríe, 
desmayado el muñeco
al cual raspamos los colores.

Confundimos los días y cortamos las hojas.

Somos mal perdedores.
El rencor nos carcome.


sábado, 17 de mayo de 2014

Los que te habrían negado te sepultan
y te habrían apartado los que lloran.

¿Como saber que no te habrían odiado
los que echan flores a tu silencio augusto?

Eres de ti mismo una sombra
y solo parte de lo que habrías sido.
Y aun así te alaban y glorían
los que de ser entero te partían.


miércoles, 7 de mayo de 2014

Esa cabeza prevalece sobre la multitud,
ajeno el rostro al describir inutil de los gestos.
Hay algo de salvaje fiereza en ese rostro.
Una belleza antigua que conserva
el traso audaz y duro de los tigres.

Debió de ser terrible cuando su creación.
Pero es maravilloso encontrarsele hoy
como si no hubiese muerto
el tiempo primigenio.

Hasta la risa suave es sigilosa y evoca una tristeza
igual al cachorro que retoza
detras de los barrotes.

No se si se pudiera liberarlo,
dejar que vuelva a ser lo que ya era.
Dejar que vague con su melancolìa
grisaceamente azul, bajo el otoño.

Este cachorro rojo que desea
volar y ser metal dentro del viento
otea el aire aprisionado en la ventana
y el sol le ciega las pestañas.

Este cachorro quiere ser avión;
pájaro audaz y burdo,
pero pájaro al viento.

Este cachorro quiere un sueño
donde las nubes le azoten la melena
y olviden los arboles sus raices
para buscar la abstracción del cielo.

Ha de volar un día,
pero hoy, entre tanto, construye la esperanza.

 
"Tiene el enorme prestigio de haber sido ya dios."
 
Federico Garcìa Lorca



Petunia, es el vestigio de las maneras nobles.
El ajeno recuerdo de tardes de amapolas.
Despereza las garras de olvidada fiereza
con altivez mayuscula de quien sabe su nombre
y no olvida su sombra.

Hubo un gato, hace tiempo, al que ya no se nombra.
Era gris y marrón, era hermoso en el sol.
Pero, como las rosas que florecen tardías,
se extinguió alguna noche su presencia furtiva.
Era un gato marrón, crecido entre el ramaje
absurdo de los arboles.
Ignorante en las ciencias o en las artes,
era suave y goloso, como son los cachorros.

Hubo un tiempo lejano, donde los gatos eran
maravillosos príncipes campechanos
que describían correrías insólitas
y guardaban tesoros de grillos en la arena.

Observaban las tardes con un mirar atento
registrando los gestos vacíos de la gente
desde un silencio cubierto de pelusa.
Se cubrían de sol y ardían en los salones,
auyentando las sombras del invierno.
Hacían de la queja un gesto de ternura inusitada.

Y eran eternos, como los dioses son bajo la arena.

Cuando cazan los gatos, hay duendes en las hojas
y los arboles ríen y sacuden las ramas para que llueva
y duerman, el hocico hacia el sol, estos gordos milagros.

Aquel gato era como las mariposas.
Duran solo un verano y después huyen al norte.
Pero como la golondrina del principe de cristales y oro,
aquel gato eligió dormirse y no volar
hacia las nubes amarillas del verano.

Ella es mínima, suave, un milagro muy breve.
Tiene del otoño el color y del arco el vibrar.
Ay, pequeña canción de misterio hacia el sol..
Como abulta la brisa en tus minimas huellas,
como alumbra diciembre en tu mirada verde..

Pasajera es la vida, es mínima y es bella
en los pequeños gestos, en los mas cotidianos.
En la caza perpetua de la mariposa.

Pero arriba es cruel y nos desgasta el tiempo
y nos confunde el agua de la tristeza y lluvia.
Tajada de melón hasta rozar la cascara,
azucar que diluye el cristal en el rìo.

Los gatos sabían, mucho antes que nosostros,
que no serían eternos las noches y los días.
Aprendieron a difuminarse en la penumbra desde que eran pequeños
y hoy, perdidos en la niebla, nos maullan..

Ay, pequeños de ojos encandilados,
durmamos hasta que llegue el día..

martes, 29 de abril de 2014

De Tiresias me queda la ceguera,
pero no encuentro el sol entre la niebla.
Como Ulises, contemplo el mar bravío
y la esperanza azul de las gaviotas,
aunque ignoro el horizonte exacto hacia donde otear Ítaca.
Tengo de Sísifo la roca entre mis manos
y de Quirón, tal vez, la muerte inutil.
De Sansón, aquella fuerza última;
y de Hercules, la prueba y la tristeza.

miércoles, 16 de abril de 2014

Temo a la oscuridad, temo al silencio.
Temo a las sombras huecas de las calaveras.
Temo al agua que escapa a nuestras manos
y al eléctrico azul de las tormentas.

Tengo miedos que crecen
como hongos antiguos en la sangre.
Heredero del hombre, soy temor
que a costa de sí mismo sobrevive.

Temo a los ojos ausentes de los gatos,
y a la frialdad crujiente de la araña.
Construyo mis temores de cosas cotidianas.
En cada esquina encuentro a la muerte.
Y soy, de cada esquina, vigilante.

sábado, 12 de abril de 2014

No habléis de mi cuando ya me haya ido.
No servirá de nada entonces la memoria.

Las personas olvidan demasiado temprano
y resguardan los muertos en grisáceos cuadros
donde pueden ser tristes y adorados.

Perdonan al ausente, justifican sus duelos,
elaboran mentiras con restos de verdades.
Descubren las virtudes que poco se notaron.

Como el retrato que pierde sus colores,
fenecen inocentes las palmas y las flores.

El duelo se convierte en un olvido gris,
como un largo otoño que solo se termina
cuando mueren las hojas que lo compusieron.
Entonces se diluye en la memoria
el rostro, las palabras, las mínimas acciones
de los que ya no están y a los que no recuerdan.


jueves, 10 de abril de 2014


"...Y que un ratón es milagro suficiente..."
Walt Whitman    

Ay, estos poetas míos
que dicen que les duele..

Yo no entiendo,
no se bien, ¿que es lo que duele?
¡Afuera el día es azul!..
Y hay caracoles..
Y los arboles crecen.

Me visitan los grillos
y duermen en la escalera.
Dios cruza cada tarde bajo mi balcón,
camino a la oficina,
y camina mirándose las huellas de colores.
Son miles los gorriones
de esta ciudad cualquiera.

El amor.. Son papeles..
La vida.. La saben solamente las hormigas..
Incluso la tristeza se presenta encantadora..
Afuera el día es azul,
y es lo único cierto.

Afuera el día es azul.
El resto son mentiras.

martes, 8 de abril de 2014

Esta noche es azul,
y es algo triste..
Está un poco apolillada en los faroles.
Y hay restos de gatunas ausencias,
de ecos apresurados en los callejones.

Esta noche huele a melancolía.
Y es distinta a otras noches,
que la precedieron o que la heredarán.

Por que esta oscuridad tiene penumbras,
y claros de plateada vigilancia
y heroicos espejos de humedad sobreviviente
al día caluroso y a la gente.

Ay, esta noche azul..
Es mágica en las hojas,
y delito en las voces..

No profanen este silencio,
equilibrado y denso
que pretende imponerse.
Acallen las miradas
ante la sombra audaz del caracol eterno,
que hoy nos ofrece el verso
tallado en las estrellas
de su oscuro reverso.

Dejemos.. Es la noche..
Nos acuna la brisa
y duermen, inocentes,
las orugas..

Seamos pacientes,
es la única noche,
y, quizá,
sea la última..


sábado, 5 de abril de 2014

Espérame, no te vayas sin mi hacia la Luna.
Arrástrame, que tengo pereza de volar
y miedo de quedarme.
Levántame contigo, llévame al viento.

Soy como la abandonada pluma del camino.
Solo vuelo por el soplo del cielo.
Como el ala quebrada, necesito volar,
pero solo no puedo asomarme a la altura.

Espera que te alcance, no te escapes.
Aun no llega mi mano hasta tu mano,
ni mi asombro a tu paso.
Aun persigue mi pasión a tu causa.

No me esperes así, indiferente,
que no puedo volar si no me ayudas.
Elévame, dame la mano.

Arráncame de este arenal de sueños,
que las nubes ya brillan, promisorias.


No han vuelto a crecer los claveles
detrás de los rosales.
Antes, en los mejores días,
erguían bajo el sol y sobre la gramilla
sus severos tallos y sus ásperas hojas.
Y arriba, coronando los racimos,
balanceabance al viento
ofrecidos al sol.

He vuelto al lugar en que antaño crecían
y en el sitio no hay nada que recuerde esos días.

Ahora el cesped se extiendo como alfombra
y el rosal está seco en sus ramas añosas.

Se mecían al viento, esos recios señores.
Eran claros los días y eran bellas las flores.


Pero hoy duermen, polvorientas promesas
en semillas perdidas.


domingo, 30 de marzo de 2014

Es hermosa la lluvia.
Si tenemos el techo que le de disciplina.

Y es hermoso el sonido del metal y del agua,
y la noche que brilla después de las ventanas.

Pero afuera se hielan las patas inocentes
y tiritan discretos los perros, los sin-dueños.

Es hermosa e injusta esta noche de lluvia.
Aquí adentro, en la cama, duerme la gata salva.
Allá afuera quizá se mueran esta noche sus hermanos.

Es terrible esta lluvia. Y es ya triste la noche.

Si tan solo los duendes les dieran una cueva segura..
Ay, que los duendes rescaten al cachorro que llora.
Hace frío, es de noche, es incierta la vida..

Allá afuera hay un perro, no se bien justo donde,
pero se que el can corre mientras llueve en la noche..


Hoy llueve y es noche cerrada.
Y estoy lejos de Ítaca,
perdida o ignorada.
Es noche muy antigua,
como las luces de Santiago,
pero cercana al cielo que tenemos.

Corre sobre el cemento el agua,
mañana sera nuevo el aire
y en la tarde el sol sera rojizo cuando caiga.

Tal vez llueva hasta resignarnos
y apaguemos las luces
y durmamos, ausentes de penumbras,
mientras afuera el agua
construye efímeros océanos de cristal.
Y limpie la ciudad de su tristeza absurda.

Mañana será verde el día mejor
y habrá voces alegres.
Mañana seremos como Adán
y ellas serán Eva,
cuando llovió aquella vez primera
y el barro registró su asombro de museo.


Si la vida es sueño puedo volar entonces,
y cultivar arroz y girasoles en surcos de cemento.
Puedo correr sobre los automóviles,
atravesando el aire con el viento
y fumigar de azul a los aviones
para que no perturben a las nubes o los sueños.

Tengo dedos de plumas para pintar de verde la floresta,
y verde lagartija en las orejas
y cortezas ancianas en las piernas.
Soy ahora el árbol que sostiene el mundo
y luego el topo gris que lo socava.
Vuelo en aliento, polvo de unicornio,
cruzo los charcos en arcoiris monocromos.

Si la vida es sueño llueven rocas negras,
y brillan los colmillos de las fieras
cuando se asoman, penumbras entre piedras.

Una linea de peces hace fila,
una banda de luces grita agudo,
un sutil cangrejo violinista
engancha la tristeza en sus agujas.

Que noche es esta, tan maravillosa.
Aunque afuera ya comienzan los gorriones..


sábado, 29 de marzo de 2014

Ya no salgo a la calle tan seguido.
Nunca prendo las luces antes de la penumbra.
Siempre aprieto los puños ante el balcón.
Siempre digo "lo siento" como un dolor ajeno que se ignora.

Esto de achicarme poco a poco,
cuando me hago curvo y tosco,
me va llevando lentamente a la pereza
de entender o querer a los extraños.
Ya me cuesta conmigo o los cercanos
el habitual saludo de la prisa.

Cada día que encuentro mi cuerpo en el espejo
me parece mas duro en el reflejo
de ese caparazón y aquellas pinzas
que se asoman bajo el poliester gris.

martes, 25 de marzo de 2014

Estos vanos poetas extranjeros o extraños,
que hablan de lo mismo con las mismas palabras
desde distintas partes, iguales en el mundo.

Pobres palabras huecas, resonando tan tontas
y tan vanas y tristes..
Que desgracia este mundo donde todos afirman
iguales tonterías con iguales palabras.

Perplejos aferrados a nubes..
De esas nubes que adentro
no llevan a la lluvia
ni a la tristeza azul de las tormentas..
Son nubes color perla,
del blanco que no dura.
Celeste, se hace azul,
tal vez rojo tardío.
Pero pierde la vida y se regresa..

Así son esos, estos
hombres y mujeres,
que edifican vacíos con perezas
y que cuentan mentiras con restos de verdades.

Estas pobre criaturas,
que se aferran o dejan,
que se encuentran o pierden,
emiten ruidos burdos..
Algunos colorean,
otros dejan en blanco..
Pero todos recortan la misma figurita..

lunes, 24 de marzo de 2014




"...sé que mi nombre resonará en oídos queridos
con la perfección de una imagen
y también sé que a veces dejará de ser un nombre
y será solo un par de palabras sin sentido..."
Homero Manzi

Ay, este pobre nombre que me cubre..
Cuando ya no me tenga y sea paraguas
de su propia soledad y desconcierto,
volara sobre los edificios a buscarse
otro hombre que lo justifique.

Este nombre que me acompaña siempre,
como la sombra y como estos dedos.
Pobres desvalidos de mi presencia fatua,
volarán del balcón hacia los cielos
para buscar otro ingenuo que acepte
sus servicios, ausente y pasajero.

Esta torpe presencia terminara algún día
y volaran dispersos aquellos que componen
mi presencia, helados y sutiles
como pájaros de alas enmohecidas.

Ay, este nombre mío..
Abandonado y tenue, desvaneciéndose
igual que mi constancia..
Y mi sombra, que agostará escenario
frente a otras sombras y penumbras.
Y mi anillo plateado, y mis dedos inválidos..

Todos aquellos gestos que, mínimos, componen
este retrato burdo y esta presencia vasta..


martes, 18 de marzo de 2014

El gato miraba, desde la ventana, la lluvia pasar;
y no comprendía por que el agua afuera
volaba en el aire como una gaviota,
como un papelito, como un ventarrón.

Inquirió al ratón que robaba migas,
por que el agua mansa golpeaba la casa
con tanta insistencia y triste color.
Y el roedor, astucia en mínimo rostro,
explicó razones y aclaró motivos.

Expuso que el agua era peligrosa.
Dibujó en el aire una explicación
y el gato cachorro escuchó asombrado
sobre una leyenda, antigua y siniestra,
de lluvias macabras que inundaban cuevas,
causaban resfrios, daban picazón.

El gato era crédulo, el ratón hambriento.

El gato le teme al agua y retira
el pelaje al umbral y el viento.
Cada vez que llueve, (¡y llueve seguido!),
el ratón cosecha migajas y queso
y bajo el bigote sonríe perverso,
sabiendo que el gato se estremece
bajo la nube azul de la tormenta.

Sale el sol al cielo, sobre los charquitos.
El gato describe pasos de cautela
y evita las aguas hasta en el reflejo.

El suelo esta limpio, el salón desierto.
Y en la cueva ignota, dormita un ratón.


sábado, 15 de marzo de 2014

Adán, que fue primero bajo este mismo cielo
hace miles de edenes y de tiempos,
se aterraría hoy si el dios terrible lo volviera
desde su sueño antiguo hacia este suelo.

La edad de los jardines es bandera
que olvidada de glorias y purezas
hoy flamea contra un aire pretendido
que le arranca en hilachas la tristeza.

Ay, hombres y mujeres que caminan
sobre el cemento gris de la miseria
e ignoran la tormenta que prepara
sus vientos con plástico y botellas.

Ay, tierra, ¿que veneno
es este que te quema las raíces
y derrota, inocentes, las lombrices?

Esperemos que Adán no nos mire,
que duerma hasta siempre jamas
y que aun sueñe el Edén que tuvimos,
para no perder la memoria
de los arboles, el río, la lluvia.

sábado, 22 de febrero de 2014

Algo maravilloso tienen los cachorros.
Nos recuerdan que el mundo no nos pertenece.
Nos ayudan a olvidarnos de la angustia
de la mortalidad y el miedo.

Algo siniestro tienen los insectos
cuando brilla la luna en sus caparazones
emanan volutas de suspiros y temblores
como fantasmas presos
en la eternidad fingida del recuerdo.

Tal vez no fue prudente que se nos revelara
ignorantes del creador inamovible
y de la razón perpetua y trascendente
los secretos del átomo y el verso
del caminar cansino de las bestias
del río interminable que difunde la marcha
fugaz y eterna de los peces.

Tal vez debieron impedirnos que eleváramos el rostro
por encima del agua virginal hacia la estrella
y la diferenciáramos del reflejo.

Tal vez aun podamos ser salvos
y absolver al mundo de la culpa que escondimos en sus mares
y el mal con el cual carcomemos sus entrañas.

Pero tal vez tampoco debimos convertirnos
en esto que ya somos.


jueves, 6 de febrero de 2014

¿Ahora me ves?
Estoy bajo las sabanas,
detrás de las cortinas.
Las telas me diluyen en sus pliegues.

No me ves.
Estoy dentro del cuadro
que perfila el balcón y la ventana.
Me digieren las penumbras.

¿Ahora me ves?
Camino bajo la sombra apolillada y pobre
de estos arboles tristes.

No me ves.
Estoy gritando con los brazos abiertos,
como aquellos profetas,
esperanzados bajo la luz del sol.

¿Ahora me ves?

Aunque tal vez tu rostro no se asome
y seas, entre la multitud,
ignorante de mi búsqueda anónima
entre la multitud.
Tal vez, ni tan siquiera,
estés en la ciudad
y sea en vano buscarte.


sábado, 1 de febrero de 2014

Ay, que noche tan cualquiera
y que noche más triste.
Estas horas, ademanes, palabras
hoy desmayan y matan
al gorrión más ingenuo
de toda la bandada.



Mira como duermen los gatos
sobre alfombras de invierno,
cubiertos de ronquidos.
Son perfectas esculturas
de la mano de Dios
milagrosa y vueltera,
reinventando las formas
iguales y distintas.
Pequeños corazones de espuma,
colas de noche esquiva.


martes, 28 de enero de 2014

¿Qué esperan?
Yo soy ese que descubre que puede cuando ya no podía.

Como quisiera saber lo que es preciso,
aquello que es correcto y necesario.
No tener que caminar en círculos.

Soy como el peregrino que, preso en laberinto,
no tiene siquiera el consuelo macabro
de que el mítico monstruo ponga fin a sus penas.

Camino vagamente,
vagando hacia el Poniente.
Perpetuo acosador de la alegría.



sábado, 4 de enero de 2014

Ella es alta y esbelta, como elfa del norte,
como vieja canción de violín y de sol.

Ella tiene el aspecto rudo y modesto de los algarrobos,
que florecen a veces y que tristes decaen
crujiendo contra el viento del norte.

Ella sueña despacio con ciudades
y alfombrados pasillos.

Ella dice "¿Qué tal?", con el gesto sincero
de la amabilidad.

La chica rubia tiene un novio de ojos claros.
Ambos altos, delgados, dorados los cabellos bajo el sol,
parecen diluirse en la luz cuando duermen.

La chica morena tiene un bolso gastado,
donde acuna los hijos que ya no tardarán.
Escribe desde la sangre, el vientre y las manos
las letras que quizás ya nunca aprenderá.

La chica rubia es el bello vestigio de aquellos aventureros
que cruzaron los charcos para poder soñar.

La chica morena es el bello vestigio de los primeros hombres que los vieron llegar.

Aunque ellas no saben, cuando apenas se miran,
que en esta tarde absurda un violín que no escuchan
las usa como esquema de una larga canción.