martes, 29 de octubre de 2013

Espera, no te vayas aun.
Hoy ha sido alguno de esos días perfectos.

Espera, se paciente.
Mirémonos un rato a los ojos.
Escucha, te digo que te quiero.

Espera, en el silencio resuenan voces raras.
Se percibe el apuro de ciertos corazones.
Hablemos en susurros. Digamosnos secretos.
¿Escuchas?, es el viento que agita las ventanas.

Aun no te vayas, tengo un poco de miedo.
Es de noche y por tu amor, de nuevo,
quiero ser solo un niño
dormido sobre tu pecho.

Espera, te acompaño a la puerta.
Afuera ya es de noche, se hielan las estrellas.
Tal vez aun pueda convencerte de que te quedes.

Espera, no te vayas.
Es muy triste la noche sin tu aliento.

jueves, 24 de octubre de 2013

Reclaman, siempre quejas locas sueltas,
que los gatos ariscos vengativos
no respetan el pacto establecido
y traicionan, apenas por ratones, la confianza.

Encuentran garras donde existe seda
y feroces colmillos a la paciente espera.
Describen con terror presente
el horror de la mirada ausente,
con que un gato en un muro, los observa.

Humanos, no soñéis ya tan en vano.
Los gatos no miramos vuestro miedo.
Sabemos ya el misterio de este mundo
y, sabios de penumbra, dormitamos.

domingo, 20 de octubre de 2013

Volvemos siempre a graficar la pena con la lluvia,
a descubrir que dios es cristal roto,
que los gatos son nocturnos sinónimos de misterio,
y ya trepan de nuevo por los techos.
Volvemos siempre al árbol, siempre al viento.

Volvemos siempre a descubrir el habito de monje
que exhiben los gorriones cuando empieza el otoño.
Volvemos siempre a creer que el invierno es un viejo gastado
y que la primavera se abandona al verano.

viernes, 18 de octubre de 2013

El cielo se desmiga, las hojas se adormecen
bajo la luna y miles de cristales
adornan de repente las ciudades.

Esta lluvia es más triste a cada gota.
Lloran las nubes el humo de las torres.
Caen sobre los techos cenizas de los pobres.

martes, 15 de octubre de 2013

Apenas es de día, es la hora de la despedida.
No quiero que te vayas, si por mi fuera
sería eterna la penumbra
solo para que siempre duermas.

Y estoy aquí perdido en esta pena,
de tenerte durmiendo o perderte despierto.
Abre la mano, extiéndela hacia mi,
pon la palma hacia el cielo.
Allí, junto a ese río, habito yo.
Cuando duermo resuena en las cortinas
como un suave murmullo, el aliento vital
de esa linea de vida.

Al otro lado, viniendo desde mas allá de la vista,
discurre un polvoriento caminito.
Rosadas son las motas de su polvo,
colorean el cielo al levantarse
y en Otoño reflejan la belleza del sol.

Hacia el norte se levantan,
sobre brumas azules, estilizadas sombras de tus dedos.
En Verano se alzan hacia el cielo brillantes
y pían los gorriones más jóvenes hacia sus cumbres.
En Invierno la nieve santigua sus coronas
y en la noche resguardan, vigilantes y serias,
las estrellas.

Este valle que habito, entre río y camino,
es el mundo que tengo mientras exista
tu palma hacia el cielo extendida.

Es de noche, arriba el cielo duerme,
abajo los gorriones se retiran,
mientras un grillo intenta convencer a la luna
con su solo de acerado violín.

Tu cara brilla arriba, augusta en lo inasible.
Aún así, a veces miras hacia mi tierra
y florecen en la noche los jazmines,
como un breve milagro que nos da algún dios.

Ahora cierra la mano, llévala al corazón.
Es de noche, y así siempre se ha dormido mejor.
Está bien, arrojenme a los perros..
Soy aquel que se muere para que los demás sigan viviendo.
Sacrificio de ayer, mártir de hoy, olvido de mañana.
Pertenezco a la estirpe de los sacrificados,
los que se ofrendan hoy para que el sol salga mañana.
Otorgamos los huesos para evitar el derrumbe del mundo,
y aunque muramos hoy, puede ser que alguien nos recuerde..
Algún día..

domingo, 13 de octubre de 2013

Te sientas y te explayas en tu asombro,
la tarde es como un asombro inmenso,
y esperas que responda tus preguntas.

No se de lo que hablas, no te escucho.
Hace rato que me perdí en tus ojos.
¿Qué es lo que siento? No se,
creo que estoy hueco.
Miro tu corazón latir bajo tu piel,
y pienso "Que milagro".
"El late y yo estoy muerto."

Me siento en la penumbra, escucho
afuera el viento ensaya una tormenta
a esta atrasada primavera.

No, no te quedes.
No es para testigos esta tristeza.
Es mejor que esté solo,
quiero mirar el techo y
y preguntar inútilmente
como haría si pudiera.
Soy como el viejo que sabe que ha perdido.
Soy como el árbol que aun verde yace muerto
después del hacha atroz y la derrota.

No espero que te enteres y me alcances,
no espero que me llames y reclames.
Que me busques los ojos o las manos.
Ya sé que no se puede.

A veces me sorprendo diciendo lo bueno que sería.
Pero no.
Soy el que sabe la derrota sin haberla vivido.

jueves, 10 de octubre de 2013

Tengo un nombre guardado,
atesorado.
Y lo repito a veces antes de dormirme.
Es el nombre más corto que conozco,
pero es el más preciado.
Es un nombre común, dirán los otros,
que no saben la razón por la que brilla.

martes, 8 de octubre de 2013

No quiero, estoy cansado.
Me duele cada dedo, independientemente.
Afuera ya anochece, los gorriones se duermen.

Quisiera estar en Petra, bajo el viento.
No tener que fingir que me interesa
nada que no sea el viento, la vejez de la piedra,
los montones de arena.

Los mosquitos transitan un amago de vida
y se estrellan, tan torpes, contra nuestras manos.
Quisiera no tener que mirarlos.

Retomando, quisiera estar en Petra,
por que si,
bajo el viento.
Hay veces que merecen un milagro.
Hay veces, ocasiones, terribles situaciones
que, opino, deberían terminar en abrazo.
Hay veces que se sueña y no se alcanza;
pero, en bien de una justicia loca,
deberíamos estrecharnos las manos
y mirarnos tan cerca como podamos.

Sería justo, sincero,
hasta tierno diría,
que dios al fin despierte
y nos conceda..
Apaga ya tus ojos, ven a mis sueños.
Es tarde, muy tarde después de las ventanas.
Afuera ya agoniza el invierno,
tardía asesina es esta primavera.

Apaga ya tus ojos, la penumbra
suavemente dormida nos aguarda.
Es tarde, no me dejes que me duerma
lejos de tu silencio palpitante.

martes, 1 de octubre de 2013

Cuando me recordéis,
decid: !Ah, ese cobarde¡
Y diréis la verdad.

Eligió no decir,
por el creció el oprobio del silencio.
Se calló muchas cosas,
demasiadas verdades.
Eligió no decir, no mirar, apartarse.
Tuvo miedo de ser,
despreció los misterios.
Eligió no asomarse por el borde del mundo.
Me niego, yo no puedo,
no firmo ese contrato.

No esperaras que diga:
"Está bien, yo lo acepto.
Absuélveme y olvidemos mi culpa"

Eso nunca. Soy demasiado hereje.
Y elijo no negarte,
aunque me niegues.
Hay breves instantes de milagros,
de miradas a Dios.
Hay momentos de ángeles dormidos,
de místico silencio.

Si pudiese acercarme,
si pudiese.
Recorrer la colina de su suave mejilla,
descubrir el misterio de sus labios dormidos.

Condeno la alegría al silencio,
apago la encendida fantasía
y miro a Dios dormir, este milagro.
Si pudiese mirarte, solo verte
cuantas horas quisiese
tus pestañas y tus manos dormidas,
tu cabello dorado,
sería tan feliz. Tan satisfecho.

No quiero verte triste, que no quiero,
ese brillo de lagrimas, ese temblor.
No quiero que te duela.
Y, si pudiera..
Daría vuelta la tierra solo para que duermas.