viernes, 20 de diciembre de 2013

Siempre miro de nuevo esa desfachatez con que ignorabas
el punto inútil,
la coma innecesaria..

Y aunque nunca llegue a tu definición,
traviesa de imprecisa,
eh, Mario,
yo quería esa desfachatez de punto y coma.
La mujer, que exhibe sus rulos de salón,
sus joyas de casual
feria de esquina,
mira sin ver el río,
como si no supiera del tiempo brusco,
de como se diluyen sus momentos en la eternidad.


viernes, 6 de diciembre de 2013

Eh, padre.. ¿Ya nos dejas?
Esta bien, ya era hora.

Aunque, a decir verdad, tal vez necesitemos
de tu paciencia.

Apenas comenzamos.

Ay, padre!
¿Ya nos dejas?


lunes, 2 de diciembre de 2013

A veces quisiera no tener que aburrirme,
a veces no quisiera no tener que mirarlos.
Hay veces en las cuales quisiera estar tranquilo
y que pase el verano, lejano como un pájaro;
aquel al que ignoramos cuando vuela.

Ay.. Soy como el caballo que se cansa
y tira un poco menos de la rueda.
Ay.. Tengo vieja el alma
y apenas me comienzan las promesas.

Me falta la mínima alegría, ese optimismo
estúpido y sincero arranque en rebeldía
que sirve a los exploradores de Utopía.

No se.. Tal vez deba dormir por hoy,
y reintegrarme mañana al cotidiano,
pacifico y voraz
verano que se acerca..

martes, 26 de noviembre de 2013

Persisten, ajenas al diluvio y la certeza,
allí donde el filósofo las niega,
a donde reza el hombre antes del sueño.

Debajo de las piedras, sosteniendo las puertas,
más allá de todo lo alcanzable.
En donde solo llegan el frío y el silencio.

Son aquello que nunca encontraremos,
el tesoro de nadie, la pasión de ninguno.
Acaso sean lo único que sabe el ignorante.

Contradicción, misterio, respuesta sin pregunta.
La existencia más vana de toda la existencia.

Si acaso se reflejan en la mirada fría de los gatos.


Al otro lado de esta ciudad salvaje,
seguro guardia de un almacén cualquiera,
un gato espera de frente a la avenida
a las amas de casa, eternamente rubias,
que lo ignoran y compran el arroz de mañana.

A veces algún niño intenta levantarlo,
ayer un hombre le acaricio la oreja.
Le es igual, le son indiferentes
desde la admiración hasta el rechazo.

¿Por qué razón persiste en esa guardia?
¿Qué es lo que espera?

A veces las señoras descienden de sus autos comunes
y compran sinnúmero de bolsas de colores.

El gato no las mira, ellas no tienen nada.
Observa, metafísico, la tarde.


Hay en la luna un gato de ojos azules.
Baila cuando se levantan las estrellas.
Se asoma hacia la tierra
y arroja hacia los ríos su mirada.

A veces llueve azul y el gato ríe,
a veces sopla el sol hacia la Tierra.
Camina sobre el polvo y borra con la cola
las huellas de aventureros y astronautas.
Maúlla hacia las nebulosas y espera que respondan.
Audaz, se acerca al lado oscuro de la Luna.

Le tiemblan los bigotes cuando encuentra
que lo miran, tan altas, las estrellas.
Con el sol del verano, dormita el caracol.
Aguarda que regresen aquellos días mejores
en los que aventurarse hacia el césped y el viento.

Ignora a las hormigas que se afanan
buscando interminablemente el azúcar del mundo.
Al aire los gorriones, ensayan un destemplado coro
como si no tuviesen motivos de tristeza.

Se cubre el caracol con su coraza
de petrificados sueños de amapolas.

sábado, 23 de noviembre de 2013

No se como decirlo.
Es como esos secretos que se guardan
porque no tenemos las palabras
para poder decirlos.

No se como empezar. Es demasiado.
A veces el silencio y la mirada son el mejor lenguaje
para contarle a Dios de lo que amamos.

Es que tan bellos son sus ojos,
que me tiemblan las manos,
y le digo que sí.

No se como decirlo.
Se parece al milagro que los demás esperan
en el viento, en la lluvia, en el aire que duerme.
Yo encuentro el milagro en esos ojos claros
y cada día espero que me encuentres.
Es muy triste saber que no nos será eterno
este día, estas horas de inesperada juventud.
Es muy triste saber que matarán los años
el rostro  altivo y bello que hoy exhibes,
como si no tuvieras conciencia del mañana.

Es muy triste saber que el joven que conozco
se agota en esta primavera de vanos garabatos.
Es muy triste darse cuenta a tan temprana edad
que los días se terminan demasiado de prisa
y que cada momento ya solo pertenece
al tiempo distraído de la eternidad.

Aunque tal vez, más triste sea comprobar
que no me pertenecen estas horas felices que te hacen reír.

martes, 19 de noviembre de 2013

Cuando te pierda, definitivamente,
¿será terrible ser en el olvido?
Tengo temor de días en los que no recuerde
ya no más tu alegría o tu silencio
Tengo temor al día en que despierte
y ya no pueda recordar tu rostro
ni el perfume que hoy desorganiza
la estoica línea de mi contemplación.

Y más aún temo el momento aciago
en que resigne la memoria al olvido
y elija no volver a buscarte.
El día en que te pierda, definitivamente..

domingo, 17 de noviembre de 2013

He buscado el amor en la ciudad,
en los ojos perdidos de la multitud,
en las calles dormidas bajo el sol,
con el heroico esfuerzo de creerlo posible.

He esperado chocarlo en una esquina
o despertar como si ya estuviera desde siempre.

Como el perro perdido que gime hacia el hogar, espero aun,
paciente y convencido, a que me encuentres.
Llamamos Dios a todo lo mayúsculo,
a todo lo que viene de la sangre,
a aquello que se explica con la noche.

Llamamos Dios al trueno porque el aire
es lo único que nunca conquistamos,
Llamamos Dios a aquello que, mayúsculo,
se escapa desde siempre a nuestras manos.

Llamamos Dios al mítico gigante,
a la canción primera, a la respuesta.
Dios es aquello que nos salva de nosotros,
de la certidumbre y de la duda.

Dios ha de ser la más perfecta forma del olvido.

viernes, 8 de noviembre de 2013

Resido en el espacio altivo y distraído
que priva a la tristeza.

Abitamos un limbo de amaneceres bellos,
pero vanos y tristes, como flores de plástico.

Tengo un sendero estrecho que lleva al corazón y a la penumbra
del otoño, ese gato que dormita cubierto de pasados.

Somos pétreos testigos del carnaval y el agua,
lloramos cuando dicen que ya empiezan los fríos.

Describo una tristeza que no me pertenece,
soy posesión, mas no dueño de estas lágrimas tibias.
Cuando era niño,
es decir, antes de esta falsa barba y la ironía,
encontré casi por casualidad a esos dos monstruos.

El demorado final de aquella infancia
revistió sus aventuras de pereza
y durmieron un día, creo que era otoño,
el olvidado sueño de los justos.

Cuando era niño,
es decir, antes de este largo verano adolescente,
tenía siempre a mano un par de monstruos.
Eran caminantes del pulgar y el meñique;
y para hablar, el indice y el mayor.
Ya no recuerdo bien cual era la función del anular.

A veces caminaban, hasta volar podían,
si estaba el sol en la versión correcta.
Inventaban historias de locas correrías,
describieron un mundo de colores chillones,
donde hasta las sombras sonreían.

No espero que retornen, ya no hacen falta.
Pertenecen a días de amapolas,
al empolvado estante donde aguardan
las nubes amarillas de los sueños.

Se ejercita el malhumor desde mis gestos,
cuando recuerdo cada gesto ajeno.

Ya comienza a cansarme este necesitarte.
Esto de esperar y no encontrarte
y no poder saber si llegue tarde
o si nunca hubo cita..

Empiezo a hartarme de tener que mirar
y no acercarme.
Ya es un poco injusta esta condena
de inútil esperar y de esta pena,
que persista y refuerza su tristeza
contra todos los chistes que me cuentan.

Hoy no tengo el animo de risa,
ni la paciente espera del que sueña
con el pronto milagro de la caricia.

Ya se agota mi fuente de ironías,
se me alargan inesperadamente las penumbras.
Hay un grito enroscado en cada abismo
y un abismo pegado a los zapatos.
Estoy atado como Sísifo a la roca.

martes, 29 de octubre de 2013

Espera, no te vayas aun.
Hoy ha sido alguno de esos días perfectos.

Espera, se paciente.
Mirémonos un rato a los ojos.
Escucha, te digo que te quiero.

Espera, en el silencio resuenan voces raras.
Se percibe el apuro de ciertos corazones.
Hablemos en susurros. Digamosnos secretos.
¿Escuchas?, es el viento que agita las ventanas.

Aun no te vayas, tengo un poco de miedo.
Es de noche y por tu amor, de nuevo,
quiero ser solo un niño
dormido sobre tu pecho.

Espera, te acompaño a la puerta.
Afuera ya es de noche, se hielan las estrellas.
Tal vez aun pueda convencerte de que te quedes.

Espera, no te vayas.
Es muy triste la noche sin tu aliento.

jueves, 24 de octubre de 2013

Reclaman, siempre quejas locas sueltas,
que los gatos ariscos vengativos
no respetan el pacto establecido
y traicionan, apenas por ratones, la confianza.

Encuentran garras donde existe seda
y feroces colmillos a la paciente espera.
Describen con terror presente
el horror de la mirada ausente,
con que un gato en un muro, los observa.

Humanos, no soñéis ya tan en vano.
Los gatos no miramos vuestro miedo.
Sabemos ya el misterio de este mundo
y, sabios de penumbra, dormitamos.

domingo, 20 de octubre de 2013

Volvemos siempre a graficar la pena con la lluvia,
a descubrir que dios es cristal roto,
que los gatos son nocturnos sinónimos de misterio,
y ya trepan de nuevo por los techos.
Volvemos siempre al árbol, siempre al viento.

Volvemos siempre a descubrir el habito de monje
que exhiben los gorriones cuando empieza el otoño.
Volvemos siempre a creer que el invierno es un viejo gastado
y que la primavera se abandona al verano.

viernes, 18 de octubre de 2013

El cielo se desmiga, las hojas se adormecen
bajo la luna y miles de cristales
adornan de repente las ciudades.

Esta lluvia es más triste a cada gota.
Lloran las nubes el humo de las torres.
Caen sobre los techos cenizas de los pobres.

martes, 15 de octubre de 2013

Apenas es de día, es la hora de la despedida.
No quiero que te vayas, si por mi fuera
sería eterna la penumbra
solo para que siempre duermas.

Y estoy aquí perdido en esta pena,
de tenerte durmiendo o perderte despierto.
Abre la mano, extiéndela hacia mi,
pon la palma hacia el cielo.
Allí, junto a ese río, habito yo.
Cuando duermo resuena en las cortinas
como un suave murmullo, el aliento vital
de esa linea de vida.

Al otro lado, viniendo desde mas allá de la vista,
discurre un polvoriento caminito.
Rosadas son las motas de su polvo,
colorean el cielo al levantarse
y en Otoño reflejan la belleza del sol.

Hacia el norte se levantan,
sobre brumas azules, estilizadas sombras de tus dedos.
En Verano se alzan hacia el cielo brillantes
y pían los gorriones más jóvenes hacia sus cumbres.
En Invierno la nieve santigua sus coronas
y en la noche resguardan, vigilantes y serias,
las estrellas.

Este valle que habito, entre río y camino,
es el mundo que tengo mientras exista
tu palma hacia el cielo extendida.

Es de noche, arriba el cielo duerme,
abajo los gorriones se retiran,
mientras un grillo intenta convencer a la luna
con su solo de acerado violín.

Tu cara brilla arriba, augusta en lo inasible.
Aún así, a veces miras hacia mi tierra
y florecen en la noche los jazmines,
como un breve milagro que nos da algún dios.

Ahora cierra la mano, llévala al corazón.
Es de noche, y así siempre se ha dormido mejor.
Está bien, arrojenme a los perros..
Soy aquel que se muere para que los demás sigan viviendo.
Sacrificio de ayer, mártir de hoy, olvido de mañana.
Pertenezco a la estirpe de los sacrificados,
los que se ofrendan hoy para que el sol salga mañana.
Otorgamos los huesos para evitar el derrumbe del mundo,
y aunque muramos hoy, puede ser que alguien nos recuerde..
Algún día..

domingo, 13 de octubre de 2013

Te sientas y te explayas en tu asombro,
la tarde es como un asombro inmenso,
y esperas que responda tus preguntas.

No se de lo que hablas, no te escucho.
Hace rato que me perdí en tus ojos.
¿Qué es lo que siento? No se,
creo que estoy hueco.
Miro tu corazón latir bajo tu piel,
y pienso "Que milagro".
"El late y yo estoy muerto."

Me siento en la penumbra, escucho
afuera el viento ensaya una tormenta
a esta atrasada primavera.

No, no te quedes.
No es para testigos esta tristeza.
Es mejor que esté solo,
quiero mirar el techo y
y preguntar inútilmente
como haría si pudiera.
Soy como el viejo que sabe que ha perdido.
Soy como el árbol que aun verde yace muerto
después del hacha atroz y la derrota.

No espero que te enteres y me alcances,
no espero que me llames y reclames.
Que me busques los ojos o las manos.
Ya sé que no se puede.

A veces me sorprendo diciendo lo bueno que sería.
Pero no.
Soy el que sabe la derrota sin haberla vivido.

jueves, 10 de octubre de 2013

Tengo un nombre guardado,
atesorado.
Y lo repito a veces antes de dormirme.
Es el nombre más corto que conozco,
pero es el más preciado.
Es un nombre común, dirán los otros,
que no saben la razón por la que brilla.

martes, 8 de octubre de 2013

No quiero, estoy cansado.
Me duele cada dedo, independientemente.
Afuera ya anochece, los gorriones se duermen.

Quisiera estar en Petra, bajo el viento.
No tener que fingir que me interesa
nada que no sea el viento, la vejez de la piedra,
los montones de arena.

Los mosquitos transitan un amago de vida
y se estrellan, tan torpes, contra nuestras manos.
Quisiera no tener que mirarlos.

Retomando, quisiera estar en Petra,
por que si,
bajo el viento.
Hay veces que merecen un milagro.
Hay veces, ocasiones, terribles situaciones
que, opino, deberían terminar en abrazo.
Hay veces que se sueña y no se alcanza;
pero, en bien de una justicia loca,
deberíamos estrecharnos las manos
y mirarnos tan cerca como podamos.

Sería justo, sincero,
hasta tierno diría,
que dios al fin despierte
y nos conceda..
Apaga ya tus ojos, ven a mis sueños.
Es tarde, muy tarde después de las ventanas.
Afuera ya agoniza el invierno,
tardía asesina es esta primavera.

Apaga ya tus ojos, la penumbra
suavemente dormida nos aguarda.
Es tarde, no me dejes que me duerma
lejos de tu silencio palpitante.

martes, 1 de octubre de 2013

Cuando me recordéis,
decid: !Ah, ese cobarde¡
Y diréis la verdad.

Eligió no decir,
por el creció el oprobio del silencio.
Se calló muchas cosas,
demasiadas verdades.
Eligió no decir, no mirar, apartarse.
Tuvo miedo de ser,
despreció los misterios.
Eligió no asomarse por el borde del mundo.
Me niego, yo no puedo,
no firmo ese contrato.

No esperaras que diga:
"Está bien, yo lo acepto.
Absuélveme y olvidemos mi culpa"

Eso nunca. Soy demasiado hereje.
Y elijo no negarte,
aunque me niegues.
Hay breves instantes de milagros,
de miradas a Dios.
Hay momentos de ángeles dormidos,
de místico silencio.

Si pudiese acercarme,
si pudiese.
Recorrer la colina de su suave mejilla,
descubrir el misterio de sus labios dormidos.

Condeno la alegría al silencio,
apago la encendida fantasía
y miro a Dios dormir, este milagro.
Si pudiese mirarte, solo verte
cuantas horas quisiese
tus pestañas y tus manos dormidas,
tu cabello dorado,
sería tan feliz. Tan satisfecho.

No quiero verte triste, que no quiero,
ese brillo de lagrimas, ese temblor.
No quiero que te duela.
Y, si pudiera..
Daría vuelta la tierra solo para que duermas.

sábado, 28 de septiembre de 2013

Nunca entendí muy bien
por que siempre se afirma,
del mar, esa tristeza.

Los mas vanos poetas describen mares grises,
afirman que la bruma los encubre.
Que hasta lloran los dioses
y callan las sirenas.
El mar, ese gigante,
engulle los misterios,
se alimenta de miedos,
arruina los amores.
El mar no tiene alma,
esconde los delfines,
apaga el sol a diario,
es como un gran naufragio.
El mar solo parece que pueda concebirse
como un gigante triste...

El mar,
no es que esté triste..
El mar,
está dormido..

martes, 24 de septiembre de 2013

Los muertos, esos también, escuchan.
Desde su oscura muerte,
desde la luz de luna o desde la penumbra
escuchan que tosemos.
Nos esperan.

Los muertos nos reclaman.
Los indios, los mal muertos,
todos los asesinados.

No tenemos vergüenza,
ni alcanza la poca que encontramos.
Los muertos nos reclaman lo que ya no podemos.
Esperan que digamos: "Lo lamento"
y no sirve de nada.

Los muertos están muertos,
y muchos eran inocentes.

viernes, 20 de septiembre de 2013

Son hermosas, verdad?
Las estrellas..
Pero cada ves la vemos menos.

Nos alejamos demasiado rápido. 
Y nos olvidamos de las cosas simples.
Nos sentamos en sitiales de piedra 
para dictar desde allí las reglas del Todo, 
olvidando que somos parte del Todo.
Escribimos el mundo en papelitos lanzados al espacio,
 lo filmamos, grabamos, registramos, medimos, construimos. 
Y de a poco olvidamos que el mundo no nos pertenecía.
Terminamos creyendo que la creación era nuestra obra 
y no nuestra deuda.

¿Volveremos atrás alguna ves?
A veces, 
cuando nuestras luces fallan,
 el cielo vuelve a resplandecer.
Y entonces, libres de la ceguera de nuestros focos, 
volvemos a mirar el cielo con los ojos de Lucy.
O redescubrimos el viento, los grillos, el salvaje..
Nos asombra, nos maravilla, nos atemoriza..

No. No volveremos atrás.
Amamos demasiado el cemento, 
el papel, el azúcar, el vidrio, las pastillas, los ascensores, 
incluso las armas..
"Somos débiles. En la naturaleza, por la naturaleza somos débiles. Aquí sobrevivimos."
Y prendemos focos, 
espantamos al grillo, 
cerramos puertas, 
encerramos al toro..

El bosque, mientras tanto, seguirá bien en los cuentos. 
Estaremos a salvo..

jueves, 19 de septiembre de 2013

Explicación inconclusa de mi

Imagina que soy, ¿cómo decirlo?,
medio payaso.
A veces río fuerte y me mira la gente
y a veces hago muecas desde la penumbra.
Perdónenme, ya se que soy confuso.
Como un nudo tirado al borde del camino.

A veces soy un pacifista, atento,
hasta agradable.
Y otras veces me enveneno y arrojo maldades a los perros.
A veces soy tan tétrico
y otras veces solo sonrío y me despeina el viento.
Espera, no es verdad, hoy hace frío
y amenaza llover y ya se fue.
¿Cómo es entonces que sucede?
¿Qué misterio es este que me abraza?

Tengo las manos frías y están tristes las hojas.
Anochece.
¿Cómo es que soy feliz con tanto en contra?

Ah.. Si..
Hoy ha venido..
                                       A veces quiero preguntarte cosas
                                       y me intimidas tu con la mirada (...)

                                                                Gloria Fuertes

A veces quiero investigar tus ojos
o tomarte las manos
o besarte los labios
o pronunciar tu nombre
y mirarte tanto como quisiera.

A veces me sueño dormido sobre tu cuerpo
y sonrío despierto.
A veces soy un niño que espera te regales
y otras apenas espero verte para poder vivir.
A veces preguntas de que me río
y me asusto y no digo
que es feliz mi corazón cuando te miro.
Perdoname, yo se..
Yo no te sirvo.. Es triste..
Es cierto..

Imagina que bueno que sería,
despertar primavera en pleno invierno.

                                 A Claudio, 
                dos mil años después...

Estarás todavía, en algún recodo absurdo,
escondido y leyendo tus etruscos,
tus dioses primigenios, tus desgracias.

Como el hombre que mira desde la altura augusta
de la sabia paciencia
del estoico
desde la penumbra
desde las cortinas.

Como quien mira lejos, después de las locuras,
por encima de ellas,
hacia tiempos de lejos.

Entra al templo cojeando el dios
y resuenan carcajadas desde las columnas.
Júpiter ríe, Hefestos tambalea.
Crujen hasta las palabras.
Los hombres se perpetúan en sus dioses.

No importa la desgracia, tartamudo..
No importa la locura. No encontramos remedio todavía.
Escribe, tartamudo,
para que no se olvide..
Camina, cojo y chueco, hacia la eternidad.

Transforma, calabaza, la voz en aventura.
Escribe, que se termina el tiempo.
Ya vienen, con la sombra, los hongos de la muerte.
Escribe más rápido,
nos rasguña el olvido...

miércoles, 18 de septiembre de 2013

Perdoname, dios. Yo soy,
¿como decirlo?..
El más traidor de todos..

Te niego cada tarde, bajo el Sol.
Te niego cada noche, aún sin Luna.

Yo tengo esa ambición de Judas,
tan poco original, tan retorcida.

No es por maldad, lo sabes.
Es por constancia.
Apenas por pelear y no olvidarte..

Perdóname si digo que me gustas,
pero me gustas mucho más de lo que puedo.

Y a veces, solo a veces, por si acaso,
uno se anima a ser desvergonzado.
¿Quién vendrá a recogernos,
cuando nos agotemos de esta vida?
Ha muerto la Señora, la temida,
la maldecida peregrina de los restos.
Cumplió contra si misma la tarea.

Yace bajo un cedro otoñecido,
sombría y augusta, como la penumbra.
Ajena ya a todas las lloviznas.

sábado, 14 de septiembre de 2013

Me corresponde a mí decir "lo siento".
Encubrir la vergüenza, hacer mea culpa.

No eramos así cuando empezamos.
Entonces eran nuevos los días
y brillábamos.
Los dioses eran nuevos todavía,
las cargas, estas culpas, no existían.

Hubo días de veranos fugaces,
no este otoño tardío.
Que tristeza.
Apresúrate, padre, a perdonarnos
porque la eternidad se nos acaba.

Disculpa la sangre que nos cubre,
ahuyenta el dolor que nos persigue.

Apresúrate, padre, a perdonarnos
porque la humanidad se nos acaba.

lunes, 9 de septiembre de 2013

He visto amanecer arboles,
pandillas de gorriones,
caracoles envueltos en corazas de sueño.

Ha amanecido ya sobre los ríos,
sangre que aguardaba ha despertado.

Amanece sobre antiguas ciudades desgastadas,
sobre tierras ignotas y salvadas.

Amanece mas allá de los puentes,
sobre la bahía azul, desamparada.

Quien apague las luces, ha rezado.
Quien enciende las luces, blasfemado.
No se puede ignorar impunemente
a tanto amanecer desencadenado.
El ojo de la reina que, borrado,
nos mira desde la orilla eterna.
La reina que moría en habitaciones de arena,
la reina que fue diosa de gentes
y de dioses de desiertos.
¿Quien esculpió su nombre entre las piedras
y grabó su faz en una roca?
¿Quien ha mirado el ojo de la reina?

¿Donde esta el bienaventurado?,
El que pudo mirar desde la arena
la catedral de piedra y desventura
donde moraban la reina y la hermosura.

¿Como fue que paso lo que ha pasado?
Como fue que la luna se detuvo,
que el sol detuvo su peregrinaje.
¿Como se fue la bella?
Donde estuvo su corazón ardido,
esperando la noche en el desierto.

¿Quien fue el ladrón que robo su belleza?
¿Quien grabo su retrato?
Donde esta el escultor, el vano
que dio rostro a la eternidad.

lunes, 2 de septiembre de 2013

Languidecen las rosas en la mesa.
Tienen las hojas delicadas y bellas,
y cortados los tallos y tristes los capullos.

Corta rosas mi madre,
para que adornen las habitaciones
cuando vuelvan los hijos.

Se ha olvidado ella
que no esta bien cortar lo que florece.
El tiempo, ese tirano, nos carcome.
Es como un laberinto sin esquinas.
Rebota cada paso en el silencio.
Se esconde el sol y somos tristes.
Tan infinitamente solitarios.
Tan desgraciadamente separados.

domingo, 1 de septiembre de 2013

De que sirve fingir que esto es posible.
Era un fracaso ya cuando empezaba.
Y se extendió en errores más que aciertos.
Dormir y soñar.
Que dormir y soñar
es todo lo que hacen
cuando nada les queda.
No se puede bailar,
ni cantar ni gritar.
Solo hundirse en la espuma
de espectrales deseos.
Es dormir la manera
que encontraron los hombres
para tocar estrellas.
Es soñar el remedio,
la tortura, el misterio,
es el modo de encuentro
de los sueños que sueño.
Dios no me ha dado oro,
ni aventuras,
ni tus ojos castaños.
Solo me ha dado sueños.

viernes, 30 de agosto de 2013

No crece el algarrobo, no ha querido.
Se tuerce contra el viento, empecinado.
El es firme creyente de su suerte.
Y prefirió hundirse en las raíces
a soñar con las ramas.

Lo evitan los gorriones, no lo quieren.
Torcidas ramas, ásperas y solas,
no sirven para nidos,
no cubren amapolas.

Tenaz y enrarecido, corteza desmigada,
el prefiere raíces antes que ramas.

lunes, 26 de agosto de 2013

Es el invierno afuera.
Esta casa se quema.
Las arañas ya tejen sus mil enredaderas.
La casa se disuelve, se desbanda,
Los muebles trastabillan hacia las ventanas.

Desde adentro el invierno desenvuelve,
polvorientos tejidos con escarcha.
El invierno ya nos golpea en la puerta
y, aunque nos duela, lo dejamos entrar
hasta los dormitorios.

Es el último invierno que tenemos.
Ya no vendrán presurosos los gorriones,
a refundar la vida en el alero.
Ya se acaba el tiempo de los caracoles.
No los veremos despertar al verano.

Están secas las ramas,
y el invierno, en la puerta, nos apura.

domingo, 25 de agosto de 2013

¿Podemos ser así?
No, no podemos.
Hay jueces mas severos que nosotros,
hay dioses mas crueles. Hay verdades.
La envidia es un a flor que no florece.
Pero nos gustaría..

lunes, 19 de agosto de 2013

Amor, cuantos caminos hasta llegar a un beso,
¡qué soledad errante hasta tu compañía!
Pablo Neruda

Yo esperaba el amor como en los cuentos.
Los cuentos que se inventan y que mas nos creemos los ingenuos.
Yo esperaba el amor una tarde cualquiera,
un tropiezo de esquina, una tonta sonrisa.

Yo esperaba el amor con la ilusión prendida,
como el gato que acecha al incauto ratón en la penumbra.
Como el árbol que crece hacia la flor
prometida y efímera de la mano de dios.

Creía en el amor como el indio en la tierra,
como el niño en el padre, como el único dios.
Esperaba la tarde en la cual el amor me golpearía
las mejillas ardidas, la sonrisa aturdida
del que sabe que llega a la caricia.

El amor era entonces el mágico ideal
de las tardes de sol y de melancolía.
El amor era entonces el mas sencillo sueño.
Una tarde de sol, una sonrisa tímida,
unos hermosos ojos, una loca pasión.

Pero nadie me dijo, de ese amor, esta espera.

domingo, 18 de agosto de 2013

Se esconden a espiarla las hormigas,
cuando cruza ausente el jardín.
Es una vieja rosa que florece
cuando habla y recita su latín.
Las hormigas la escuchan cuando dice:
-Es otoño y ya crece el rosal sobre ti.
Y se asombran, hormigas expectantes,
cuando habla la vieja a su jardín.
Y sonríen los gatos que dormitan,
se engalanan las rosas con carmín.

miércoles, 7 de agosto de 2013

A veces me despierto a las seis de la tarde
y descubro que afuera recién despierta el día.
A veces coincidimos yo y el mundo.

El se despierta justo al abrir la ventana
y vuelan retrasados los gorriones.

A veces somos lentos,
absolutamente perezosos,
y de la noche pasamos a la siesta.
El cardo, ese también, florece todavía.
Bajo el invierno atolondrado
inventa para sí una primavera
y expone sus flores en veredas.

El cardo, estoicamente polvoroso,
resiste, se reinventa.

domingo, 4 de agosto de 2013

Un linyera en la calle, que duerme en la vereda,
cada noche reconstruye su imperio.
Una hilera de cajas de cartón que contienen al mundo
y en el mástil caído,
que asemeja a un cartel enrollado,
enarbola banderas de un blanco desteñido.

Cada día es la calle, con el sol, con la gente,
en esta ciudad sin dios y sin gorriones.
Cada día es la calle, cartonero, linyera, mendigo, vagabundo.
La libertina obligación de ser empuja cada día
a caminar la calle con la barba de siempre.
Cada día te enseñas (y a esta altura compruebas)
que la suerte no existe si uno no se la inventa.
Que la vida es destino y el destino un misterio.
Y el misterio es el día que viene por el este.

Yo, que paso a tu lado, no te miro
y te esquivo, casi inconscientemente.
Para mi tu pobreza ya no tiene misterios.
Yo ya sé tu miseria y tus manos gastadas
y tu sombra encogida.

El niño que te mira desde el brazo materno
te apunta con el dedo del asombro infinito.
Los demás ya sabemos. El no sabe y se asombra.

Cuando pase la lluvia y se despierte el día,
levantaras tu ciudadela de cartones,
arriaras la bandera,
y todo volverá a ser trapos, cartón y diarios viejos.
Tus ojos me han puesto triste hoy
y me he quedado así.
Como quiero decirte que lo siento.
Que si puedo ayudarte, ayudaría.

Me has dado vuelta el corazón dormido
y me he quedado triste y desvelado.
Hoy he sentido tu tristeza y tu orgullo,
y tus heridas.

Esas lagrimas que nadie había notado
tuve que verlas yo y han despertado
mi corazón dormido en la ironía.
Juntemos los negritos, los asiáticos,
los cantos de los últimos siux.
Recolectemos la voz de los ancianos,
los gritos de las jóvenes favelas.
Habrá canastas llenas de extraños y de nombres.
Una especie de O.N.U., caótica y burda.
y habrá que comenzar, sin listas,
con pocos protocolos.

Tal vez hasta nos descubramos parecidos.
Un poco diferentes, solo lo suficiente;
para no acostumbrar y sorprendernos.

Ya verán, que tremendo quilombo.
El desastre que haremos alcanzará para ordenar el mundo.
Tal vez hasta podamos conseguir que nos perdonen
las ballenas.
Tal vez hasta apaguemos Hiroshima.

Tal vez, con esforzarnos algo, podemos conseguir la absolución
de Pablo, de Mahatma, de Martin Luther King y de Madiba.
Y sonreirán todas las estatuas de Bolívar.

Hay que matar el hambre en Somalia,
mirar con malos ojos las guerrillas,
hacer como que no sabemos el arte de la guerra.
Y si, eso también. Dejarlo en claro:
Tío Rico no es modelo para niños.

El río bajo el puente está muriendo.
Y apenas comenzaron los deshielos.
Madiba está muriendo.
Se nos agota el tiempo.
Hay que correr, gritar cuanto se pueda.
Ya se carcome el tiempo de la espera.
Hay que parar las balas,
antes de que alcen vuelo. 

sábado, 3 de agosto de 2013

Llueve otra vez, como al descuido.
Apenas por llover, ya por costumbre.

Ya no tiene esta lluvia la melancolía
divinamente triste de otras lluvias.
Y apenas guarda en si una tristeza,
vapuleada y maltrecha. Mal habida.

¿Qué ha pasado? Que hasta la lluvia
se niega a llover como es debido.
-¿Podrás perdonarme, Señor?
susurra el viejo.
Está muriendo desde el silencio
lúgubre y desmadejado
que amana como un hálito
pegajoso y crujiente.

-¿Podrás perdonarme, Señor?
musita al viento,
cuando este se estanca sobre la mortaja.
Tiene miedo,
memoria de una vida arrastrada.
Ha vivido mucho mas que sus años,
tiene viejos los huesos desde antaño.
Es un resto de hombre que se agota,
una lumbre perdida y vacilante
aferrada con tenazas de alambre
a la vana miseria que lo mata.

-¿Podrás perdonarme, Señor?
¿Podrías?
Una araña es un monstruo monstruosamente feo.
Asquerosa y reptante, con patas de veneno.
Quien sabe que dios la ha soñado.
Que pesadilla se regodeo en su forma.
Que malvado designio culmino en su vida.
*
La vida, esa maravillosa prostituta de formas,
también esta en los monstruos 
y en sus sombras horrendas.
*
Y la araña que repta, se desliza, se trepa
es un monstruo cualquiera 
con su sombra y su forma.
Y la vida la impulsa.

viernes, 2 de agosto de 2013

Me aterran la noche y las estrellas
cubriéndome como una capa rota.
Los arboles me acechan y las sombras
desnudan mis temores y me juegan.

Tanto miedo tengo que me tiemblan
los pasos, se me borran los contornos
y, al dormir, me cubro hasta los ojos.

Perdona si no avanzo, pero tiemblo
cuando miro el camino que me falta.
Tengo temor, perdón, aun de quererte.
Mira cuan grande es esta desgracia
Está bien, ya me rindo
y capitulo, ante tu fas dormida
mis manos y banderas.

No apures, 
por último favor a mi insolencia,
con tu suave silencio de impaciencia,
mi confesión final y mi derrota.
Espérame callando unos momentos;
ya llegará segura tu victoria.

No me mires así, no me prejuzgues.
No es que seas culpable o inocente.
Aunque es por igual tu merito y tu culpa.

Pero mi corazón, tallado en piedra,
ayer latió tan fuerte que hoy me aterra
hasta tu voz, hasta tu cercanía.
Hasta el brillo del sol sobre tu cabellera.

Es que al final, me has derrotado.
Y, aun en la derrota, enamorado. 

lunes, 29 de julio de 2013

El loro del vecino es voz de pueblo.
Es mustio bandoneón mal entonado
y revive los intentos de cantar.

Avanza los sonidos con torpeza,
con burla de decir "quizá".
Y finge que no sabe cuando dice
"está lindo" y "verdad".

Es loro, tiene vida, lengua y plumas.
Y canta, gritón y malhablado,
aquello que se callan los demás.

domingo, 28 de julio de 2013

Tu muerte es una cantata
de tragedias y dolores,
de dioses, héroes, de hombres.

Tu muerte ya se eterniza
bajo las manos del ciego.
Tu muerte ya lleva siglos,
arrastrando su reguero
de muerte, gloria teñida
de bermellón y de cielo.

Ciudad, tu muerte es una batalla,
una estampida, un siniestro
armatoste de maderas
de clavos y de escondrijos.

El hombre que esta muriendo
no sabe que nunca muere.
Su muerte no se termina
aunque se extinga el silencio.
Su muerte ya lleva siglos.

El hombre que está matando
asesina su silencio.
Su grito es una batalla
ganada ya de antemano
contra las huestes del tiempo.

Para los dos la memoria,
para los dos es la gloria.
Para los dos es lo eterno

Zeus mismo, Temis madre,
Efestos forja lo eterno
y engarza en hilos divinos
los destinos y los tiempos.

Cubre de nombres las naves,
forja con hechos los campos
y adorna los muros firmes
con mil brillantes recuerdos.

Hasta que el niño descubra
dioses, hombres
inmortales abandonaron la muerte
para frenar el silencio.
Las palabras los resguardan,
son su escudo y su misterio.
Dioses, hombres, inmortales
aguardan reviva el verso.

sábado, 27 de julio de 2013

Mira, ciudad, que grande
que puede ser tu horizonte.
Mira tus muros, tus gentes,
tus campos, mira tus torres.
*
Antigua, bajo los álamos,
serena bajo las nubes.
Mira cuanto se desangra
el río sobre tu nombre.
*
Ciudad que no me tuviste,
pero te entregas y donde
dejas tu marca, los hombres
descubren viejas pasiones.
*
Encuentran, como milagro,
que ya has tenido pasados.
Siglos te bañan los techos,
empedrada estas de nombres.

jueves, 25 de julio de 2013

No puedo, de verdad que no puedo.
Sobrepasa mi sangre tu silencio
y me abruma la calma y me desvela.
Es inútil pelear contra mi sueño,
es horrendo intentar resistir contra tu vuelo.
De verdad que no puedo.

sábado, 20 de julio de 2013

Yo soy la humanidad.
Mirenme.
Estoy repleto de miles de virtudes
y miles de defectos.
Llevo en mi sangre incontables generaciones.
Miren mi sangre nueva.
No es tan nueva.
Bajo mi carne fresca
cada día amanecen Adanes.
Miren mis manos quietas.
Si pudiésemos contar las veces que estas manos
atravesando el tiempo
nacieron, enfermaron, murieron.
No se engañen con la simple unidad de mis huesos.
Se que parecen pocos
pero son incontables.
Millones y millones de huesos que se arrastran
desde el amanecer de los tiempos.
Soy mucho mas que yo, que vos,
que dos, que mil quinientos.
Soy miles de millones,
números infinitos de humanos que se han muerto
en mi se sobreviven
a su propia miseria y su muerte.
En mi la especie humana permanece
mas allá de los siglos.
Es el camino, el único que tengo.
Yo debo perpetuarlos.
Y el hijo perpetuará mi muerte.
Y el nieto.. El heredero..
Hasta que Dios despierte y diga "basta"..
Hasta entonces ninguno en verdad habrá muerto.

Eran la eternidad,
que no transcurre
por que el tiempo no existe para ella.
Eran como las nubes
o quizás las estrellas,
tan naturales son que son paisaje.
Estaban congelados en el instante
del susurro, el silencio y la ternura.
Como dos almas nuevas que aun juegan
a inventar el amor en las esquinas.
Cuando fue que nos volvimos infames?
Cuando empezamos a tropezar a ciegas
y descubrir los muros que nos cruzan los aires..
*
Hemos tenido días de libertad y risas,
pero fue hace tanto tiempo
que hasta muertos nos parecen los días.
*
Entonces eran nuevos tu rostro
y mi rostro, entonces era nuevo
hasta el amanecer de cada día.
He estado una vez frente al océano.
Que inmensa soledad,
que aburrimiento.
Que atroz inmensidad,
que miedo inmenso.
Era como vivir miles de veces,
como caer interminablemente.
Era lo eterno, inabarcable,
lo mayúsculo.
Era como intentar gobernar a todos los gorriones.

martes, 11 de junio de 2013

A las manos de Dios va mi saludo.
A su ingenio retorcido y brillante.
Cuando veas a Dios sobre sus tronos
veras que tiene barro en el semblante.
*
Para reconocer a Dios mira sus uñas.

martes, 21 de mayo de 2013


Cada día abro las paginas
de ese mundo ficticio,
en el que tu te esfuerzas
por inventar sonrisas,
para mirar tu boca.
Cada día me esfuerzo
por inventar motivos
para tocar tu imagen
a través de los vidrios
que mienten su envidia.

Ese suave silencio
es la mas cruel trampa.
Esa linea que, suave,
se desmiga en la tarde
descargando tu espalda
como un muro de luz,
es la mas cruel trampa.
Tu belleza es un rito
de ademanes y gestos
y sonrisas ladeadas
y destellos siniestros
donde mi corazón fracasa.
Es inútil pelear, resistir es fracaso.
Es demasiada luz contra mi alma.

miércoles, 1 de mayo de 2013


La puerta tiene el rostro de un monstruo milenario.
Con el árbol, la puerta dibujó a la bestia
y ahora vive apretada entre pared y puerta.
*
Es un rostro sin rostro,
una especie de monstruo
aun no identificada.
Con los ojos oblicuos
y apretados los labios,
tiene dos cuernos viejos
y mira de costado.
*
Es un toro o un humano,
Baba Yaga barbada,
algo, todo y nada.
*
Es un monstruo,
perfecto,
horroroso y temible,
que contempla mis días
con un gesto torcido.

martes, 30 de abril de 2013


Es igual, no me duele.
Podes clavarme flores
o abrocharme las manos.
Ya no tengo dolor,
ayer lo he terminado.
Demasiado gasto de dolor en el mundo.
Demasiados han muerto gritando
de dolor y a la luna.

domingo, 28 de abril de 2013


Te encontré casi de pura suerte,
sin creer en dioses o destinos.
El azar nos juntó y nos quisimos,
aunque tal vez no fue como imagino.
Recuerdo que era invierno y hacia frío,
el patio se perlaba de rocío.
Vos llorabas sobre un burdo techo de metales,
yo amagaba un intento de rescate.
Eras suave y pequeña y afilada,
una daga aun no desgastada.
Yo era alto y delgado, un poco ingenuo.
Nos supimos seguros y cercanos.
Eras cachorra apenas, vida hambrienta.
Yo era cachorro aun, si bien recuerdo.
*
Tal vez nunca me entiendas,
no es tu deseo,
el increíble secreto que me diste.
*
La vida es rescatar, eternamente,
un cachorro hambriento de los techos.

sábado, 27 de abril de 2013


Estoy enamorado.
Y que? Tal vez lo estuve antes.
Creo recordar esta desesperanza.
Me miras y bien,
estoy bien.
Muchas gracias.
Te paras, das unas vueltas,
yo finjo no ver nada.
Me late el corazón,
se me va la mirada.
Me río, me sonrío.
Tu voz. No pasa nada.
Estoy enamorado.
Y si finjo estoy bien.
Tal vez hasta mañana.
Antes solía gustarte mi ironía,
mi maldad desatada y egoísta.
Mis palabras vacías,
mi pereza crónica,
la inútil prepotencia
de cachorro malcriado.
Hoy me miras sin verme,
hoy me ignoras. No duele.
Es igual para mi.
Yo no puedo quererte.




Cuando tu terquedad venza a la mía
y nos miren con benevolencia
tendremos en el día una alegría
que eternizara la vida.
Si se nos completan los silencios,
uniéndose ellos por nosotros,
veras que bellos son los vientos
y que sincero puede ser el otoño.
Si nos queda la sangre alborotada
y se elevan las risas sobre las avenidas
es porque nos sucede la vida
y se enredan tus manos con las mías.

miércoles, 24 de abril de 2013


Si tuviese en mis manos la revancha.
Ay, si tuviese al alcance de mis manos cobardes mi revancha.

Si pudiese cambiar lo que esta hecho,
torcer este destino atroz de tan insatisfecho.
Con que gusto infantil, algo bestial,
rompería los cristales de cientos de ventanas de la noche.

Si pudiese vengarme del deseo,
de la luna que finge su belleza
y apoderarme de lo que mas deseo.

No tendría contemplación con nada,
nadie me detendría,
si pudiese romper los cristales.
Los muros transparentes que la noche
ha creado entre mi y sus tentaciones.

Estoy tan lleno de tontas frustraciones,
de incontables deseos
y de restos de vanas ilusiones.

Solo quedo en silencio.
Ya no puedo quejarme,
ya aprendí que llorar es inútil.
Desear es un asco, detestable.

Nada de lo que se quiere se consigue.
Todo lo que se tiene se pervierte.
Solo queda el silencio.

La muerte que te espera,
te lleva, te desangra,
la muerte que te mata
es muerte necesaria
aunque te duela el alma.

Yo soy la cara a oscuras,
tu cuerpo es media luna.

Si no existiese yo
¿por que habrías de vivir?
Si no muriesen hombres,
mujeres, inocentes,
culpables y juzgados.
Yo no existiría si no necesitaras
temerle a lo posible.

Soy muerte, estoy podrida
hasta tus propios huesos.
Me temes mas que a nada
aunque finjas no saber.
Y voy nadando entre tus pasos.

Amarse a uno mismo es muy difícil,
casi como desear la luna.
Igual de loco.
Amarse a uno mismo requiere de paciencia,
de exactitud, y espíritu de lucha.
Hay que llegar a la verdad,
sin enredarse encontrando virtudes.
Conocerse en todos los rincones
y no amarse del todo, sino a medias.
Amarse es casi un arte, 
sin ir mas allá de las lineas.
Sin tener que recurrir a la mentira
ni a los dioses.

Te quiero para mi,
así soy de egoísta.
No me alcanza con saberte libre.
Te quiero para mi aquí y ahora.
Te quiero para mi porque no puedo
pensarte de otra forma
que no sea conmigo al lado tuyo,
dependiente.

domingo, 21 de abril de 2013


No mueras tan lejos del mar, marinero.
Vuelve a las olas que te hicieron de agua,
de viento y sal, de sangre
tostada por mil amaneceres.
No mueras en la tierra, bajo un techo.
¿Que clase de muerte es esa para un marinero?

Desde toda eternidad pasada
el capitán de un barco que se hunde
muere bajo las velas de su buque.

Tienes algas en sangre,
ojos de sal.

Si mueres sobre tierra
como podrías descansar?

Marinero, no mueras a la orilla del mar.
Muere sobre las olas,
son tu hogar.
Muere sobre los peces que desfilan,
ignorantes y helados,
tu destino de errante.

Que envuelvan tu cadáver en un lienzo
y lo arrojen al agua en la mañana.
Que los dioses del agua te reciban
junto con el sol de un nuevo día.

La tierra ya no tiene razón con la que atarte, marinero.
Hace ya muchos soles que abandonaste la tierra de tus padres.
Si muriesen los viejos tiburones
de los mares del sur
morirían en el agua,
marineros.

Si mueres en la orilla, marinero,
¿de que te habrá servido vivir sobre las aguas?
Déjame estar, como quien mira lejos.
Que no quiero ser triste con tu ausencia
ni fugaz y feliz con tu presencia.

Si no puede tenerte por seguro
elijo no tenerte aunque me duela
por que se que a la larga, en esta espera
triunfará mi paciencia, estoy seguro.

Cuando pasen las horas y me entiendas,
volverás a quedarte. Esa es mi meta.

Por que sabes aunque tal vez no sepas,
que sin ti yo muero y que a medias
yo no quiero tenerte y también duele.

Prefiero esta espera impaciente
de que entiendas y llegues y me tengas
para siempre de siempre hasta la muerte.

sábado, 20 de abril de 2013


El azul carbonizado de la noche,
el viento norte terroso y terco.
El rudo amor de caricias bruscas
que el viento tuvo para con los arboles.
Y el patio pedregoso que imitaba
alegre y tontamente
escenarios de ensueño.
*
Antes de irme yo se han ido ellos.

viernes, 19 de abril de 2013


He de dormir.
Y ya no puedo.
Hay demasiadas pesadillas sueltas.
Un lobo oscuro, sombra y amargura,
me acecha desde una roca a oscuras.
Tiene colmillos deformes por la luna,
y una erizada pelambre, bestezuela
malvada del hocico a la cola.
*
Solo tengo seis años,
y es de noche,
ennegrecida por sus fauces.
La bestia sombra negra
me ronda y se abalanza
y al estrellarse contra mis terrores
vuela desecho en millones de noches.
*
No he vuelto a ver el lobo entre sueños.
Tal vez no exista la bestia y solo aterra
a quien teme la noche y lo sueña.

Estoy feliz, de nuevo.
Me creé una mentira.
Tiene los ojos suaves y las manos perfectas.
Va camino, a mi lado,
de donde yo camino.
A veces va delante y me guía su perfume.
A veces va detrás y la olvido en rincones.
Pero siempre regresa,
siempre vuelve y me mira,
y sonrío y me río
y ella, feliz mentira,
ríe conmigo.
Cuando miro su rostro,
que ambiciono y no pido,
me retracto de todo
lo que tengo y no digo,
con palabras vacías.

Hay unas pocas noches de invierno
que para nada sirven.
Son unas pocas noches en mitad del invierno.
Noches sin sentido, sin legado,
sin sueño, sin silencio en el silencio.
Unas pocas noches bastante innecesarias.

jueves, 18 de abril de 2013


Esta Dios sobre una nube gorda
y cuando ronca llueve.
Esta Diablo bajo una roca negra
y cuando ronca mueve.
Dios tiene pesadillas de revoluciones
y Diablo teme ser un angelito.
Dios se despierta para ordenar hormigas,
Diablo borra el camino con malicia.
Dios se enoja y lo corre retronando,
Diablo ríe y lo esquiva, burlando.
Dios quiere un orden ordenado,
para dormir después aunque llovizne.
Diablo no es que sea malo,
pero el aprendió que Dios aburre
cuando duerme  y por eso lo burla.
Diablo sabe que es por culpa de su burla,
por gracia de su burla que el mundo sigue andando.

Eras como la lluvia,
sorpresiva y cambiante.
A veces tempestuosa.
Eras como la luna,
siempre altiva, elegante.
Eras luna de agua,
una ilusión de Dios.
Eras sombra y misterio,
con tu voz de penumbra,
siempre grave y triste,
siempre suave y serena.
Y aun así y por eso te quería.

Vishnú


Vishnú duerme sobre un océano inmenso
de leche y agua y reflejos.
Sueña que muere un hombre
y muere un hombre.
Sueña que nace un perro
y nace un perro.
Maravilloso es que duerma.
Aterrador sería que sueñe el silencio.

miércoles, 17 de abril de 2013


A través de la fatiga de los siglos
he caminado por inauditos lugares.
Cuando dieron el primer paso
en la primera guerra de la vida
estuve ahí en el primer momento.

Recuerdo la primera lluvia
y el primer amanecer sobre la tierra.

Antes de que las rocas se volvieran arena.
sentí la soledad sobre el desierto.

He caminado por lugares extraños,
repitiendo siempre los mismos gestos.
Recuerdo cada vida que he pasado
y a muchas otras que no me pertenecieron.

A veces me abruma la memoria
y lloro sin saber los motivos.
Lloro tal vez por otras vidas,
por días de pasados milenios.
Por seres que se han muerto.
Por rastros ya borrados.

Eternidad de ser aunque te duela,
condena loca como nadie sepa.
Seidad rebosante de existencias
que aun tiene por ver lo que me queda.

Cuando vuelvo al camino que recorrí
hace ya treinta inviernos
el árbol que planté es madera vieja,
tocón podrido, apagada luciérnaga.

Que puedo hacer sino caminar,
atrás queda muy poco y nada
de lo que he hecho.
El viento del desierto,
arenoso y quemante, ataca incesante
el corazón de las estatuas levantadas.
Los secretos se pierden
cuando mueren los hombres
y los templos se olvidan
cuando mueren los dioses.

Todos parten, se van
sin preguntar destinos.
Todos creen saber.

Yo no puedo saber.
Solo se que es eterno
este día perpetuo.

Soy el único olvidado,
el rezagado de toda caravana.
Ya no quedan desiertos que puedan contenerme,
las arenas también desaparecen.
El silencio me oprime,
me rodean marismas de constelaciones,
engrudos de universales restos.

Aunque nada me asusta,
por que nada me asombra.
Tal vez ya lo se todo,
casi todo.

Soy lo que sobrevive a pesar de los soles.
Deshaciendo estelares
armazones de hielo
estoy hecho de todo
y cada átomo suelto me compone.
Soy aquello que existe mas allá de las reglas,
las medidas,
los tiempos.
Soy eterno,
no muero,
no puedo destruirme ni a costa de mi mismo.
Estoy encadenado a mi propia existencia.
Y no puedo acabarla.
Soy eterno.
La gigantesca y milenaria esfinge,
con la expresión ausente de las piedras,
mira sin ver la misma arena
porque la luz del sol ya no la ciega
y después de todo lo pasado
estar es como estar en vano.

Discúlpeme señor,
estoy harto del mundo.
Ya se que usted dirá que soy muy joven.
Ya se que usted dirá que tengo un gran futuro.
Ya se que usted dirá lo que ya se.
Y no me importa mucho, la verdad.
Al otro lado de la calle hay un gorrión,
¿lo ve, señor?
Usted esta diciendo que soy joven,
¿y cree que no lo se, señor?
Cada día camino quince cuadras,
la sangre no se apaga en una esquina.
Usted esta diciendo "yo te entiendo"
y yo ya no le creo mucho, discúlpeme.
Usted también ha sido joven
pero hace 30 inviernos.
O veranos. Es igual.

Yo soy joven ahora.
Es mi primera vez.
Para cuando me de cuenta, seré viejo como usted.
No es que quiera ofender
pero usted no sabe nada
de mi hoy o mi ayer.
Ayer dormí a la mañana,
los jóvenes dormimos
(yo mucho mas que usted).
A la tarde no hice nada,
cruce algunas calles junto a mi bicicleta.
No había nada interesante,
ni una víbora que cruzara,
altiva y descuidada,
el asfalto.

Mis días son así,
todos los días.
Casi todos tal vez.
A veces hay veces que encuentro un gorrión.
Como aquel, al otro lado de la calle.
¿Lo ve, señor?
Esta encontrando migas,
los estudiantes siempre llevan
alfajores, bolsitas de bizcochos, algunas mediaslunas.
Se ha llevado unas migas, debe tener pichones.

Pero usted no lo mira,
y los demás tampoco.
Usted tiene temores
y los demás también.
Y yo pierdo mi tiempo
mirando los gorriones.

Disculpe, no lo escucho,
no lo entiendo muy bien.
¿De que se queja usted?

Mire, volvió el gorrión.
Ahora hay varios con el.

Disculpe, no lo escucho.
No es que me importe mucho.
Usted se queja mucho.
Y yo no escucho bien.
¿Me hablaba del trabajo?
A, si. una porquería
como toda su vida,
su largo matrimonio,
(aun no entiendo por que se caso entonces),
sus hijos que lo gastan
(¿como fue que los tuvo?,
¿por culpa de quien fue?)
y su padre que muere
desde el lunes pasado.
(El pobre viejo esta hecho pelota.)

Y bueno, que quiere que le diga,
yo soy joven.
De lo que usted me habla no tengo mucha idea.
Y me espanta un poquito,
todo ese pesimismo.

Hace un rato estaba yo solo,
sentado en un banco de la universidad,
y cruzó una señora,
Tenia esa misma cara,
esa misma expresión que tiene usted.

Y así quiere decirme que tengo un gran futuro.
Sinceramente espero
que no me toque el suyo
por que, sabe? me espanta
todo ese pesimismo.

Esta cayendo el sol,
y usted un poco gris,
algo mas gris que ayer.
Y yo algo mas viejo,
acercándome a usted.

Me duelen los oídos,
esta ciudad apesta
de motos y camiones
y autos, camionetas.
El agua, cuando llueve,
llueve negra.
Me cansa su silencio
expectante de nada.
Su mirada arrastrada,
su poca humanidad.
Usted, para que mentirle,
da un poco de lastima.
No mucha.

No la lastima de mendigos
y de perros sin pelo por la sarna.
Es una lastima pobre,
funebruna,
lastima cansada.

Pero ya se me pasa.
Al rato se me olvida que usted parece tan gastado.
Hay cosas que son mas interesantes.
Sabe usted que mañana es mi día de suerte.
No se por que presiento que mañana,
capas mañana no este en este bar de mala muerte.

Mis días son así, como el clima.
¿Vio que ayer hubo sol
y hoy ya llovizna?
Mañana va a hacer frió.
No, no se queje también de como viene el día.
¿Usted cree en Dios, no?
Bueno,
recele y no gima.

No, yo no creo.
No es que lo lamente.
Es mas fácil así.
Yo prefiero reírme.
De todo,
incluso de usted.
Sobretodo de usted.
Que quiere que haga?
Usted da para todo,
tragedia y comedia.
Y a mi me encanta el cine,
soy un espectador por naturaleza.
Y usted un espectáculo.

Quien mas tendría esa expresividad,
esa potencia.
El drama fue hecho para usted.
A usted le duele todo,
sobre todo el bolsillo.

Usted se queja mucho
y yo no escucho bien.
Mire, volvió el gorrión.
Pero usted no lo ve.
Algún día será solo luna,
la luna y nada más, sin los presagios.
La noche oscura y fresca,
sin falsas apariencias en la bruma.
Serán los gatos negros negros solamente
y ya no habrá sirenas cantando en el azul.
Ni dioses de las fiestas,
ni oscuras maldiciones.
Algún día será solo la luna
y habrá que reinventar el mundo entero.

¿Qué haremos si se esfuman las victorias?
Si ya no existen cantos a la gloria,
verdades imposibles o mentiras piadosas.
¿Qué haremos sin mitos y leyendas?
¿Sin una voluntad a quien echarle varias divinas culpas?
Temiendole a una fría y lógica existencia
empezaremos a tratar de escribir
otra vez y de a poco
la historia.

Te apena verme así,
entristecido.
Extrañas mi sonrisa
constante y cotidiana;
esa fachada alegre
que siempre muestro,
ese despreocupado andar
tan desparejo.
Así, cuando me vuelvo hostil y ajeno,
te enojas y preguntas,
investigas,
detrás del ceño adusto
lo que oculto.
Cuando estemos los dos,
como en mis sueños,
te diré lo que pueda balbucear,
desde lo más sincero que nunca he sido.
Si alguna vez te necesito
y, a diferencia, estas conmigo,
te voy a regalar lo mas autentico que tengo.
No el corazón, que aunque cansado es tuyo,
sino el mejor de mis secretos,
y es que te quiero.
Los fantasmas que he visto,
no parecen terribles.
Mas ben son algo tristes.
Y no arrastran cadenas.
Hay veces que se ríen
y parecen alegres.
Hay otras en que lloran
y atraviesan rincones,
arrastrando volutas de un polvo color perla.
Escondidos en sombras de torres y de altillos,
los fantasmas que he visto enamoran la noche
con largas serenatas de suspiros.
EL otoño que viene,
sobre las nubes grises,
no imagina otros días.
El otoño, un anciano
con la mueca torcida
de quien todo lo ha visto
y de nada se olvida.
El otoño fue joven
hace ya demasiado.
Hoy camina cansado,
embarrando los días.

Detrás de las cortinas aguardaba el destino,
brillando afilado en los cuchillos
de todos los asesinos señalados.
Y en la ventana, el general de todas las derrotas,
el victorioso de todas las batallas
y perdedor de todos los asedios.
Anibal mirando el mar indiferente
alzo la mano para beber la muerte
y se entrego sereno y triunfante a las cenizas.

Detrás de las cortinas el ultimo estratega,
el perseguido guerrero solitario,
hace su ultima jugada en el tablero.
Cruza otra vez por entre las montañas
y por hacerlo se transforma en leyenda.
Ya no verán la luz de su coraza
guiar los hombres entre las espadas.
El general se inmola para hacerse eterno,
para hacerse inmortal por sobre la batalla
con toda la tristeza de su gloria perseguida.

Anibal, cabellos de azul mediterráneo,
que mira el mar desde su abandonado balcón de ermitaño.
Anibal, domador de elefantes y de guerras,
esta batalla que se sabe perdida
y que se lucha igual, para memorias.
Anibal, sabes que no queda arena,
que ya ha caído toda y las cortinas
que el viento cómplice sacude
son el sudario que te traen las sombras.

Viajero! Si cruzas frente a esta tumba
llévale noticias a los grandes de Roma y de Cartago.
Anibal, el bienaventurado, ha muerto por su propia mano.

Al final de su vieja batalla aprendió
la mas sabia lección que dan los Dioses a los hombres justos:
Quien bien ha vivido no le teme a la muerte.
Al final de los días, la eternidad es el buen recuerdo dejado.
Nothing gold can stay.
             Robert Frost

Nada dorado puede perdurar,
es cierto.

A través de los siglos,
cortinas de aguavientopiedra,
atraviesan intactas joyas de oro
hermosas y antiguas.
Pero en verdad valen el oro que las hizo?

No perdura el silencio
de los que callaron sabiendo el valor de su mudes.
Y no sobreviven las palabras de los que levantaron
ciudades de estrategias.
No perdura la carne de los que se han amado
desde antes de los primeros días.

Y los huesos que quedan son de los faraones
con su ambición eterna
y sus vendas de mirra y lino.

Lo dorado en esencia no perdura,
por que la eternidad es un instante.
Si aun vivieran los escarabajos
de los primeros días en el desierto,
sus colores ya no perdurarían.

Las golondrinas que vieron al poeta
ya no existen.
Hace siglos que volaron a oriente
y nunca mas volvieron.

Las estatuas no existen,
perdidas en el fondo de los mares,
arruinadas de barro entre los peces.

En el instante el mundo se reinventa.
Y encuentra el modo de permanecer.

Si mis huesos se cansan y envejecen,
si tus manos florecen y decaen,
si la vida que arrastras contra el viento
desmaya en el silencio de infinitos salones.
Nada dorado queda después de haber vivido.
Nada dorado se eterniza.



Una ciudad, a oscuras, cualquier ciudad.
Una ciudad, con lluvia, cualquier ciudad.
Una ciudad, con calles y con muros,
con autos, humos, gritos y mendigos
encierra el corazón de toda humanidad.
Una ciudad, cualquier ciudad,
amada y tenebrosa,
embarrada y hermosa,
con sol, con lunas y sin grillos,
con perros, esquinas, semáforos y restos
es cualquier ciudad, sin tener nombre.
Cada ciudad, una ciudad.
Cualquier ciudad, un mundo.
Un trozo y todo entero
con peros y requiebros.
Azul y gris, marrón y verde,
cada ciudad es la ciudad del mundo.

Un día me morí, escandalosamente.
Casi en mitad de toda la avenida.
Recuerdo el quejido de los frenos
y de gentes que llegaban tarde a la oficina.
Y después fue la nada,
oscuridad, silencio.
Hasta que abrí los ojos,
me moví de a poquito,
hacia una luz lejana,
creyendo que era el túnel de salida
y era el reflejo del sol en las ventanas.
Con el ruido de una sirena loca
y un asqueroso olor a cigarrillos.
Una marcha en silencio,
una marcha que no lleve canciones,
que no aúlle consignas contra los balcones.
Que terror causaría el silencio
de miles desfilando sobre las avenidas.
Una marcha en silencio
que obligue a cerrar las cortinas,
a espiar con cuidado,
con miedo de que estallen los gritos.
No hay nada mas latente que el silencio
de miles de silencios encimados,
rebalsando las vías.
Cuando entiendan los pueblos que los gritos no sirven
cuando intenten silencio y caminen unidos,
que terror causarían millones de silencios,
millones de rostros impasibles, pacientes.

martes, 16 de abril de 2013


Ese viejo que pasa es tu futuro.  
Encorvado, algo lento, 
de sonrisa gastada por antiguos inviernos 
que han surcado su rostro 
y sus manos de padre, 
de caminante y viejo. 
* 
Ese viejo es tu rostro. 
Son tus manos, tus pasos, 
Tal vez tu dios, irónico, 
te otorga este presagio. 
* 
Si lo miras un poco, 
como pocos jóvenes observan a los viejos, 
veras tu propio invierno 
sobre la carne fatua, 
sobre tu adolescencia 
que no finge su etérea mezquindad 
 de los días, de los amaneceres.

Solo digo palabras que no tienen sentido.
Ya no tengo paciencia con la tarde que muere,
la asesino con luces falsas.
No soporto el silencio aturdido y chirriante
de chicharras de monte disfrazadas de noche.
Si me quedo sin aire es por mi propia angustia,
mi deseo inconstante, malherido y frustrante.
*
Me ha sido dada la maldición de desear.
En todo su esplendor, 
mas allá de los lindes
de este bosque de espinas
doradas
espinas atrayentes y mentidas.
*
Si me he quedado ciego
ha sido por mi deseo.
Si he perdido el sentido
y el olfato y la risa
ha sido por deseo 
de lo que nunca tengo.
*
Estoy algo apagado, es cierto.
Apático tal vez.
*
Ya no logro el asombro silencioso, abrumado.
Redescubrir a Orión carece de aventura.
Los gusanos, mas que interés, dan asco.
Y si un perro se acerca, no deseo quedármelo.
*
Habré torcido algo,
quebrado alguna rueda
de mi propio engranaje.